Los Hermanos Lehman entran en la biblioteca universitaria ¡y se la llevan!.

Reducción de personal y servicios, externalizaciones,  copago y hasta publicidad son algunas de las propuestas que se hacen en un artículo para las bibliotecas universitarias españolas.

Aunque parece que el texto circuló entre directores de bibliotecas universitarios estas pasadas Navidades. ha sido recientemente cuando Bibliotecaria Sin Tijeras ha leído el artículo : Los hermanos Lehman entran en la biblioteca. ¿Qué pueden hacer las bibliotecas universitarias españolas ante la crisis económica? de Dídac Martínez. Jordi Prats. Jordi Serrano-Muñoz.

El texto comienza así:

La crisis económica iniciada con la caída de la compañía Lehman Brothers Holdings Inc. en el año 2008 ha llegado a las bibliotecas universitarias españolas. El camino ha sido muy rápido […].

En este contexto las universidades públicas españolas y, por lo tanto, sus bibliotecas ven reducidos poco a poco sus presupuestos. Así es como de repente los hermanos Lehman de América han entrado en nuestras bibliotecas[…].

La crisis económica va a ser profunda y duradera y va a cambiar muchas cosas; por ello, debería ser una “oportunidad”[todas las negritas de la citas son nuestras]  para transformar y mejorar las bibliotecas universitarias.

Piensa BST que ahí comienzan a errar los autores en su análisis. Por supuesto que la crisis abre interesantes “oportunidades”. Pero estas se concentran en los centros bursátiles y financieros. Ahí si los hay que se están forrando a base de apostar contra países enteros. Pero a las bibliotecas, como a otros servicios públicos, lo que les queda es el empobrecimiento y reducción de servicios y calidad.

Y el documento nos tememos que es un intento de marcar esta hoja de ruta neoliberal para las bibliotecas universitarias españolas:

La reducción más significativa y en algunos casos también más dramática que se está produciendo en las bibliotecas es la referente al apartado de las personas. Menos substituciones, menos personal auxiliar, menos becarios, paralización de procesos de oposiciones, concursos de promoción o traslado, etc. En resumen, crecimiento cero en personal; todo apunta incluso a que se podría reducir parte de la plantilla estable de la biblioteca debido a la crisis económica.

¿Qué proponen los autores ante esta “dramática” situación. ¿Resistirse a despedir personal?. No sus opciones son bien diferentes. Cualquier buen dirigente de la patronal estaría de acuerdo con ellas:

  • Introducir la máxima polivalencia y flexibilidad en tareas, horarios, turnos y perfiles de todo el personal de la biblioteca.
  • Analizar y mantener los servicios esenciales que los usuarios realmente usan y cerrar aquellos que no lo son.
  • Reducir los horarios de apertura habitual de aquellas bibliotecas con menor capacidad y menos utilizadas, e incluso cerrar las bibliotecas más pequeñas.
  • Reducir los horarios ordinarios de tarde y noche, de fines de semana o festivos.

Y también esta la propuesta de externalización que, como una verdadera obsesión se extiende a lo largo de todo el artículo:

  • Externalizar todas aquellas tareas y servicios bibliotecarios que signifiquen un ahorro de recursos económicos y no añadan un valor significativo a las funciones de la biblioteca.
  • Externalizar servicios de escaso valor añadido.
  • Externalizar la contratación extraordinaria de recursos humanos.
  • Potenciar contrataciones externas consorciadas de servicios y personas.
  • Planificar, reducir y externalizar todos los procesos técnicos y tareas internas relacionadas con la adquisición, catalogación y proceso físico del libro.

O sea disminuir el personal público y contratarlo privado vía externalizaciones que a la larga serán más caras al introducir una empresa privada intermediaria. Empresa la cual recibirá su correspondiente pago  de la administración pública. Dinero que desde luego esas empresas no suelen desperdiciar en altos sueldos para sus empleados. A lo mejor ahí, en esas empresas, si  están las “oportunidades” de las que se hablaban al principio.

Eso sí, hay que señalar que BST también le parecen positivos algunos apartados como el 2.6 Reducir los precios de la biblioteca digital en el cual los autores se plantean plantar cara a los editores de revistas digitales  científicas y  exigir a los editores una nueva política de precios de las subscripciones progresiva teniendo en cuenta un horizonte de rebaja del 50 % para los próximos años.

Pero por supuesto que no podía faltar en este repertorio de las recetas habituales para acabar con un servicio público el tristemente famoso copago. Estas son las propuestas de los autores para el apartado Explotar la biblioteca e incrementar ingresos:

  • Incrementar los servicios bibliotecarios de pago.
  • Incorporar servicios de pago para usuarios no universitarios.
  •  Aumentar las tarifas de los servicios actuales.
  • Alquilar las instalaciones y equipamientos de la biblioteca.
  • Cobrar multas por retraso de devoluciones de préstamos.
  • Cobrar por acceder en horarios de apertura de la biblioteca en fin de semana.

Y a este panorama espeluznante se une hasta la posibilidad de introducir publicidad en la biblioteca:

  • Potenciar el marketing y la publicidad en la biblioteca presencial
  • Incluir publicidad en la web y en los servicios de la biblioteca.

Y por si quedaba alguna duda de la sumisión total ante los recortes por parte de los autores en la reflexión final del artículo se deja claro:

Las bibliotecas universitarias españolas […] deberán realizar las reducciones y ajustes que se determinen.

BST sabe, por supuesto, que hay una crisis y que se está utilizando como la excusa perfecta para acabar con todo lo público como las bibliotecas. Claro está que se están recortando los presupuestos drásticamente a muchas de ellas. Pero hay directoras de bibliotecas que actúan con dignidad que se quejan y rebelan ante ello. Si al final no les queda más remedio que reducir servicios lo hacen muy a su pesar.  Es una postura muy diferente a la de ver estos recortes como una “oportunidad” y proponerlos y alentarlos desde la biblioteca bajo el manto de un artículo pretendidamente científico y neutral.

 

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Un pensamiento en “Los Hermanos Lehman entran en la biblioteca universitaria ¡y se la llevan!.

  1. A propósito del documento “Los hermanos Lehman entran en la biblioteca…”, elaborado por colegas de la Biblioteca de la UPC, bibliotecarios de la Complutense hemos hecho una serie de reflexiones críticas y algunas propuestas de discusión, que por ser extensas, podéis pedirnos quienes estéis interesados a: jgimeno@buc.ucm.es

    Desde que los poderes públicos han tomado conciencia de la crisis económica no han dejado de emitir continuos mensajes de advertencia sobre la urgencia de tomar drásticas medidas para atajarla. Muchas de estas medidas están vinculadas a los servicios y a la administración pública: desde la necesidad de gestionar mejor los recursos hasta la conveniencia de reducir o incluso hacer desaparecer instituciones y prestaciones públicas. Medidas que forman parte de una determinada política económica cuyo germen aflora en un modelo y en una visión de la economía nacional, europea y mundial que no todo el mundo tiene por qué compartir. Modelo y filosofía económica que apuesta por el debilitamiento del Estado y de los servicios públicos en beneficio de los intereses privados, representados sobre todo por las grandes empresas, la banca, los mercados y los poderes financieros.

    Otros modelos y otros economistas –entre otros, los premios Nobel Stiglitz o Krugman, o destacados profesores de economía como Vicenç Navarro, Arcadi Oliver, etc.- abogan, encambio, por fortalecer el Estado y las administraciones y los servicios públicos. Ello, con una triple finalidad: garantizar las necesidades básicas de los ciudadanos (alimentación, vivienda, sanidad, educación…); frenar la especulación y el fraude fiscal mediante severos controles; o incentivar la producción estimulando la actividad económica desde los poderes y las administraciones públicas fundamentalmente –sin desestimar la actividad privada-. Además de imponer medidas impositivas a las grandes fortunas particulares, grandes empresas, banca e instituciones privadas como la iglesia, clubes de fútbol, Sicav, etc., etc. Se calcula que sólo la recaudación proveniente de tales impuestos acabaría con la deuda y con el déficit, supondría un superhabit del Estado y permitiría la creación de más de 4 milllones de puestos de trabajo, según el catedrático de economía de la Universidad Pompeu, Fabra Vicenç Navarro. Todo ello para lograr un objetivo prioritario común: un desarrollo económico racional y sostenible que garantice el mantenimiento de un Estado de bienestar para todos los ciudadanos, con unos servicios públicos de calidad que satisfagan necesidades imprescindibles.

    En este contexto, consideramos que la enseñanza y la universidad pública constituyen elementos esenciales para la satisfacción no sólo de una necesidad sino también de un derecho ciudadano elemental, como es el derecho a una educación y a una formación de calidad. La biblioteca pública y la universitaria en particular son instituciones de especial relevancia para garantizar esa y otras necesidades y derechos fundamentales, como el acceso a la cultura, al conocimiento, a la ciencia, a la lectura, etc., reconocidos, entre otros documentos, en el Manifiesto de la Unesco sobre la Biblioteca pública.

    Creemos necesario elaborar entre todos propuestas que constituyan una alternativa plausible para encarar este tiempo de crisis y encontrar soluciones viables para el mantenimiento y fortalecimiento y mejora de un servicio esencial como es el de la biblioteca pública universitaria y todos los servicios relacionados de información y documentación académica y científica de apoyo a la docencia universitaria y a la investigación.

    Parte de la introducción y algunas propuestas del documento “Los hermanos Lehman entran en la biblioteca…” se refieren a la adopción de medidas por parte de los responsables bibliotecarios encaminadas a “soportar” mejor la actual situación de crisis económica, como la búsqueda de recursos económicos, la venta de productos, etc.

    Consideramos que la misión de la biblioteca y de sus profesionales continúa siendo la misma que propuso Ortega y Gasset en su conocido texto “Misión del bibliotecario”, de 1931. Creemos que, inspirados en el espíritu orteguiano, nuestra misión es orientar a nuestros usuarios –que, en ningún caso, podemos considerar clientes-, en la selva selvaggia de la información –también ahora digital-, proporcionando servicios profesionales de máxima calidad, buscando siempre la plena satisfacción de necesidades y derechos básicos, sin olvidar que somos servidores públicos de instituciones públicas al servicio de todos los ciudadanos de pleno derecho. Es evidente que, en virtud de ello, debemos procurar un eficiente uso y gestión de los recursos –siempre escasos por definición-, pero ello no nos obliga a ejercer funciones que no nos corresponden, como la de ser vendedores o comerciales de productos o servicios, etc.

    Para conocer más sobre estas reflexioens y las propuestas de discusión, por favor, escribid a jgimeno@buc.ucm.es

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