Ardoroso debate sobre lo que se puede o no se puede dejar hacer en la sección infantil de una biblioteca

A modo de resumen y respuesta a todos los comentarios provocados por el post, ¿Es correcta la crítica de una madre desesperada a un bibliotecario sin vocación?

Bibliotecaria Sin Tijeras quiere decir que:

Niños en biblioteca

*En primer lugar pide disculpas a Dacil la autora original del post. Estaba claro que la queja no era contra todos los bibliotecarios sino sobre uno en concreto y en una situación determinada. Si BST reprodujo el artículo era precisamente para crear un debate -que parece necesario – respecto a la difícil relación entre los usuarios y los bibliotecarios. Esta relación tiene siempre unos límites resbaladizos y más en el caso de los usuarios infantiles.

*Contestando a H: parece que el comentario de Almudena Ferrero no iba dirigido tanto a los auxiliares de biblioteca -que obviamente tienen formación bibliotecaria- como a otros trabajadores de las bibliotecas. Así se pueden encontrar auxiliares administrativos, pero también jardineros, conserjes, etc… realizando labores bibliotecarias para las cuales no tienen formación y tampoco tienen por qué tener vocación. Aunque como aclaran la propia Almudena aclara en algunos casos lo hacen estupendamente.

*En cuanto a Rosana, BST creé que todos los bibliotecarios que lo sufren estarían de acuerdo en ‘que el trato con el público es difícil, muy difícil’. Y algunos -por desgracia no todos- intentan como ella ‘hacer [su] trabajo con actitud agradable y abierta, tratando a los usuarios con respeto y amabilidad, [aunque] muchas veces esto requiere de grandes dosis de energía’.

*Respecto al comentario de Florian, es importante que concrete la situación en el día a día de la sección infantil de una biblioteca. Es evidente que ‘gestionar una sección infantil es complicado’. Sobre todo cuando no estan claros los límites de lo que se puede o no se puede hacer.

Es obvio que no  es lógico encontrarse a ‘padres enfadados porque no les hemos dejado jugar al tenis con dos libros’. Pero quizás no está tan claro que sea un drama que se rompa un pop-ups que a veces se parten con nada. (¿Cuando se darán cuenta los de adquisiciones que jamas se deben comprar libros con pop-ups que no duran nada?).

¿Estar en silencio? ¿En la sección infantil? A BST la parece una utopía. La verdad es que -más allá de su cualificación- quizás los mejores profesionales para estas secciones sean los que hayan tenido hijos. Ellos saben que a un niño pequeño es imposible tenerle siempre callado y quieto. Y también sabe que cuando hace demasiado ruido o demasiado movimiento es cuando hay que mandarle callar.

*En cuanto al comentario de Alvaro M. G, la verdad es que a BST la parece preocupante que sea el que más votos positivos lleve de todos. Es bastante insultante -incluso para, Dacil, la autora del post original que expresaba su queja con toda correción-.

Parece un comentario fruto de la desesperación de alguien ‘condenado’ todas las tardes a aguantar a unos niños y unos padres a los que odia. Y que se cree que la principal función de una biblioteca es cumplir unas normas, de las cuales él es el principal guardián.

No, las funciones de la bibliotecas son otras. Por ejemplo fomentar la lectura entre la infancia en un ambiente lúdico donde los niños no asocien los libros con aburrimiento, silencio sepulcral y un señor amargado mandándoles callar todo el tiempo. Por supuesto que las normas están allí, pero no para hacerlas cumplir de un modo estricto. Eso sí vienen muy bien tenerlas a mano cuando la cosa se desmadra y hay que pararles un poco los pies tanto a niños como a padres.

*En  cualquier caso el debate está abierto y BST cree que puede ayudar a definir los movedizos límites de las reglas en una sección infantil. Muchas gracias a todos los autores de los comentarios.

5 pensamientos en “Ardoroso debate sobre lo que se puede o no se puede dejar hacer en la sección infantil de una biblioteca

  1. La respuesta la puse en el mismo tono que el post que la originó, dónde no se mostraba ningún respeto al bibliotecario que en todo momento, y siempre según la versión de quien se mostraba ofendida (o sea, una versión totalmente interesada), sólo cumplió con su trabajo. Si ésa es la versión de la parte ofendida, no quiero ni imaginar la versión de nuestro compañero.
    El problema de las normas, es que si no las aplicas siempre, luego es más difícil recurrir a ellas. Y no están puestas por capricho. Por ejemplo, el correr por las bibliotecas: No es sólo una actitud molesta para los que van a leer o a hacer trabajos para la escuela. El correr puede resultar peligroso para el niño que lo hace o para otros niños. Yo he visto en una biblioteca infantil a una niña “comerse” el torno por ir corriendo y no verlo, a otro niño chocarse con otro que salía de entre dos estanterías, y a otro que se golpeó con una silla de un niño que se levantaba justo cuando iba a pasar y por ir corriendo, no pudo frenar. El mero hecho de que sean actitudes molestas para otros usuarios y que la biblio no sea una pista de carreras debería ser suficiente motivo para evitar las carreras, pero es que la biblioteca tampoco está preparada para eso, ni los espacios, ni el mobiliario, y puede haber accidentes.
    El tema de los gritos, pues eso. Es una cuestión de mera educación. Hace décadas que se superó eso de tener que guardar un silencio sepulcral en la biblioteca, las bibliotecas hoy en día son mucho más que salas de lectura y se requiere un cierto nivel de conversación para que los usuarios compartan información, los chavales que hacen trabajos se pongan de acuerdo y discutan sobre ello… pero los gritos desconcentran y molestan a cualquiera, ya esté consultando información, leyendo por diversión o viendo un pop-up book con sus padres. Cierto que en una biblioteca infantil, los estándares de ruido se asumen más flexibles, por supuesto, pero todo tiene límites.
    Además esta historia me recuerda muchísimo a la tan criticada actitud de muchos padres para con los maestros, que a diferencia de los de generaciones anteriores, que cuando el maestro nos reñía por mala conducta en clase, no estudiar, etc. luego en casa nos reñían más, los de las nuevas generaciones, encima atacan al maestro por atreverse a reñir a sus hijos. Salvando las distancias, eso es así. Si a mi me hubiera dado por correr por la biblioteca cuando era niño (y he ido desde muy temprana edad) y los bibliotecarios de allí me hubieran reñido, me consta que mis padres, en lugar de arremeter contra el bibliotecario, me hubieran reprendido para educarme.
    Por último, pese a que habéis puesto lo de “a falta de conocer la otra versión”, está claro que automáticamente os habéis puesto del lado de la que escribe el post, en lugar de dar el beneficio de la duda a un compañero y tratar de explicar los problemas que generan ciertas actitudes antisociales en ciertos entornos. Pero vamos, es lo que pasa con nuestro colectivo, que al final tenemos el enemigo dentro.

    Y no, hace años que no trabajo en bibliotecas con afluencia infantil, y no tienes ni idea de como soy ni de como trabajo para juzgarme tan alegremente.

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  2. Nada que disculpar. Sólo quería aclarar que no era una crítica general a un sector en concreto. Encantada si te he servido de algo. Aunque te aseguro que siempre que he escrito sobre bibliotecas lo he hecho bien y con admiración… Menos en esta ocasión.
    En cuanto a la respuesta de Álvaro, creo que has sido mucho más respetuoso esta vez, aunque me gustaría decirte que lo que dices en el último párrafo te lo digo también yo a ti: no tienes ni idea de como soy ni de cómo educo a mis hijos para juzgarme tan alegremente. Un post no hace todo un blog. Si te hubieras molestado en ahondar más hubieras visto que soy la primera que riño o llamo la atención a mis hijos cuando creo que una conducta no es la correcta.
    ¡Ah! Acerca de los libros con Pop Ups, soy la primera que me da trsiteza cuando saco un libro de la biblioteca y cuando voy a leerlo con los niños nos lo encontramos totalmente destrozado. Creo que los padres deben responsabilizarse de los libros en préstamo y enseñar a sus hijos a cuidarlos. Entiendo que pueda haber un accidente, pero es que me he encontrado con cada cosa que parece que al usuario en cuestión le ha llevado horas desmantelar de esa manera el libro. Muchas veces me armo de pegamento y celo e intento arreglarlo como buenamente puedo. Mi marido me riñe y me advierte que un día me van a llamar la atención porque ese no es mi trabajo, pero yo pienso que si no le pasó nada al que destrozó el libro no creo que me digan nada a mí que intento arreglarlo.
    Estoy totalmente de acuerdo contigo en que el debate se puso muy interesante. Un saludo.

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      • Lo sé, pero me viene al pelo, porque tú también me clasificaste a mí en un cliché muy manido con demasiada facilidad. Sin molestarte en leer algo más dfe mi blog y entender que yo también doy mucha importancia a las normas, a la buena educación y a los libros. Por eso mismo llevo a los niños a la biblioteca desde que eran bebés. También los llevo al parque, a la piscina, a museos, al cine, a actividades varias… Y en cada lugar se siguen unas normas diferentes que quiero que aprendan y adopten…
        Como ya he explicado mil veces, mi blog es personal, no profesional y las opiniones que vierto, evidentemente son las mías. Si he tenido un conflicto con alguien lo contaré desde mi punto de vista. Y también vuelvo a repetir que ni critico al sector, ni las normas de las bibliotecas, ni si este señor es un excelente bibliotecario o no. Critico las formas y la mala educación. Si tienes un trabajo de trato el público tienes que tener unas aptitudes determinadas. Lo sé porque he trabajado de cara al público y es difícil, te encuentras desde la gente más maleducada y grosera del mundo hasta las personas más amables y encantadoras. Eso no lo puede cambiar nadie.

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  3. “La verdad es que -más allá de su cualificación- quizás los mejores profesionales para estas secciones sean los que hayan tenido hijos.”
    Disculpa, pero eso me parece insultante. Soy soltera y no tengo hijos y no soy tan tonta como para creer que un niño es un mueble. Hay que ver lo que hay qur oír.

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