“The damage”, el deterioro de las bibliotecas en Gran Bretaña

Bibliotecaria Sin Tijeras encontró un informe sobre la situación de las bibliotecas en Gran Bretaña desde que Camerón llegó al poder y comenzó a aplicar la política neoliberal en las mismas.

UK bibliotecas 1

El informe se titula: “El deterioro: el servicio de biblioteca pública atacado. Como los recortes están poniendo a las personas y a las comunidades en riesgo y dañando a los negocios y las economías locales”.

Esta elaborado por Steve Davies en nombre de UNISON, un potente sindicato inglés. Se puede leer aquí el informe completo. BST va a presentar una selección de los gráficos más impactantes del mismo y que hablan por si solos:

UK bibliotecas 1b

UK bibliotecas 2

Disminuye el número de bibliotecarios

UK bibliotecas 3

Aumenta el de voluntarios

UK bibliotecas 4

"El servicio al usuario debe ser  la máxima prioridad de cualquier biblioteca  servicio, no la generación de ingresos.  Estamos aquí para ayudar a que el público no  desplumar a ellos por su dinero en efectivo. "

“El servicio al usuario debe ser
la máxima prioridad de cualquier biblioteca, no la generación de ingresos.
Estamos aquí para ayudar al público no
para desplumar a ellos por su dinero en efectivo. “

UK bibliotecas 6

“No creo que haya en el mundo un lugar más radicalmente democrático que una #biblioteca pública”.

Esto es lo que defiende Manuel Rodríguez Rivero en su último artículo de la serie sillón de orejas que ha publicado en El País:

Ideas para bibliotecas en crisis

Las bibliotecas públicas ya no son lo que eran. Afortunadamente. Hace ya tiempo que en ellas casi todo ha cambiado para que lo esencial pueda mantenerse. De solemnes y vetustos almacenes de libros y otros materiales impresos (“toda la memoria del mundo”), cuyos sólidos muros parecían prolongar la (entonces) infranqueable frontera entre la alta y baja cultura, las bibliotecas se han convertido en lugares de participación en los que el saber y el aprendizaje constituyen el telón de fondo de fértiles espacios de socialización ciudadana, y en los que se han permeabilizado los compartimentos estancos entre investigadores, lectores y buscadores de información y know how. No creo que haya en el mundo un lugar más radicalmente democrático que una biblioteca pública. Es verdad que esas transformaciones han tenido lugar en una época en que, por emplear una estupenda expresión del historiador del libro Robert Darnton, la “información ha estallado furiosamente a nuestro alrededor”, pero también lo es que las bibliotecas han sabido adecuar su funcionamiento a la implosión digital con velocidad, imaginación y eficacia mayores que otras instituciones de la cadena del libro.

Las bibliotecas públicas son en muchos lugares del planeta los mayores proveedores de Internet para amplios sectores de la población, proporcionando a los más desfavorecidos oportunidades (búsqueda de trabajo, comunicación) antes impensables. Pero la biblioteca es también, como me recordaba recientemente un amigo que ha sido bibliotecario antes que suministrador de ISBN, uno de los pocos lugares del mundo (occidental) en el que los jóvenes aprenden sin dolor un poco de esa disciplina tan necesaria para la vida y que, cada vez con más frecuencia, no encuentran en otros sitios (incluidos sus hogares): allí no pueden comer, ni beber, ni molestar al vecino con voces estentóreas o auriculares con el volumen desbocado; allí no maltratan ni son abusados. Pero, al mismo tiempo, las bibliotecas son espacios amenazados. Me entero, por no referirme otra vez a las de aquí, de que en Gran Bretaña han echado el cierre más de 200 en el periodo 2011-2012. La crisis (que, como aquí, tiene nombres y apellidos) se ha cebado en ellas, afectando especialmente los recortes presupuestarios al personal y a la adquisición de fondos y mejoras de las instalaciones. Por eso se están organizando por todo el país campañas más o menos festivas para llamar la atención sobre su situación y atraer a la gente. Algunas han organizado cursillos de biblioterapia en los que se proporciona bibliografía “curativa”: desde libros de autoayuda a poemarios pretendidamente balsámicos (véase, por ejemplo, el instructivo Bibliotherapy toolkit ofrecido por el condado de Kirkleen).

Max- El País

Max- El País

Pero hay otras iniciativas. Leo, por ejemplo, que en Escocia algunas bibliotecas han organizado campeonatos de booky table tennis, es decir, partidas de ping-pong en las que los libros hacen la función de palas. Y las hay aún más radicales y llamativas, como las que ofrecen cursos de pole-dancing (para mayores de 16 años) a cargo de miembros del personal dotados de desparpajo y sentido del ritmo. Imagínenselos: el bibliotecario o la bibliotecaria de sus sueños con poca ropa y contorneándose en la barra al ritmo de My heart belongs to daddy, como hacía Marilyn Monroe ante la estupefacta mirada de Yves Montand en El multimillonario (Let’s make love, Cukor, 1960). Solo que ahora llevando en la mano el Sartor resartus de Carlyle, o Fifty shades of Grey, de E. L. James, por citar los que probablemente sean los libros menos y más solicitados en tan doctas instituciones. En fin, que todo sea por el futuro de las bibliotecas’.

La polémica de los voluntarios llega a las bibliotecas de Reino Unido.

“.. Una explotación de los voluntarios que deja a otras personas sin su medio de vida.” Eso es lo que opinaba el Consejo Oficial de la ciudad inglesa de Trafford ante la política municipal de sustitución de personal pagado en sus dos bibliotecas por voluntarios.

Así es como comienza el artículo de “Public libraries new. What´s happening at Your Library” que revisa a fondo el conflictivo uso de los voluntarios en las bibliotecas inglesas. Como veremos hasta allí ha llegado la polémica acerca de los voluntarios en las bibliotecas madrileñas de la mano de los compañeros de Biblogtecarios [La traducción es nuestra]:

Bibliotecas llevadas por voluntarios.
La idea de voluntarios sustituyendo al personal pagado en pequeñas “bibliotecas de la comunidad” se recomienda mucho en el Reino Unido. Estas bibliotecas son de todos los tamaños y formas pero en la actualidad representan menos del 1% de todas las bibliotecas británicas. Casi todos son una sola unidad.

La idea bibliotecas llevadas por voluntarios encaja muy bien con la filosofía actual de la Gran Sociedad y con la necesidad de aprovechar al máximo la reducción de los presupuestos. Sin embargo, este modelo da muchos problemas, al margen de las ventajas económicas obvias. Tampoco tiene una gran aceptación en otros países, como en las bibliotecas de Estados Unidos que en general sólo cuentan con voluntarios como colocadores adicionales y en funciones complementarias y no habiendo casi ninguna aceptación [a la idea del voluntariado en las bibliotecas] en países como España [enlace en el artículo original].

Leer más…

Vía "En el caos no hay error". En el cartel: Aviso: recortes de presupuesto. Ahora se abre cada tercer martes de los meses impares de los años bisiestos.

El National Libraries Day en Gran Bretaña también salieron a la calle a defender las bibliotecas.

Se eligió el 4F como la fecha de las concentraciones en defensa de las bibliotecas por ser el National Libraries Day en Gran Bretaña. La mejor fuente de información es el hashtag #NLD12, donde por cierto vemos que algunos bibliotecarios españoles estan difundiendo la Marea Amarilla.
Y en su grupo de Flickr al igual que en varios artículos vemos algunas imágenes de como se vivió ese día:

Library campaigners outside the Kensal Rise branch. Photograph: Sean Smith for the Guardian.

Bibliotecas sin tijeras en el mundo: California, Gran Bretaña y la guerra de Libia.

Bibliotecas sin tijeras sale de viaje para ver los brutales recortes que se quieren hacer a las bibliotecas de California y hablar de como la reducción de bibliotecas inglesas ha sido uno de los detonantes de las manifestaciones que se han celebrado en Londres este pasado fin de semana.

De todos es sabido que en los países anglosajones disfrutan de una envidiable tradición de bibliotecas públicas. Precisamente por eso nos asusta más los recortes que se están llevando a cabo en las mismas. Por ejemplo en California:

SACRAMENTO.— Michael Thompson, de 19 años y estudiante de Justicia Administrativa, creció en la biblioteca pública Sun Valley de la ciudad de Los Ángeles, a donde iba casi a diario desde niño porque ahí encontraba toda clase de ayuda para la escuela.

Pero hoy Michael está preocupado por la posibilidad de que se haga realidad la propuesta del gobernador Jerry Brown de recortar a las bibliotecas públicas del estado 30.4 millones de dólares para abatir el déficit estatal por 25,400 millones de dólares.

Es una idea terrible“, comenta. “La biblioteca nos ofrece muchas actividades. A los muchachos los aleja de cosas malas. Los maestros vienen aquí a buscar ayuda. Yo ahora vengo por libros, música y películas. Cuando no encuentro un libro aquí, la biblioteca los pide a otras del condado”, señala.

La propuesta de recortes para las bibliotecas viene en momentos en que la asistencia a las bibliotecas públicas se han incrementado.

La crisis económica las ha convertido en un refugio para quienes han perdido sus casas o empleos ya que las personas acuden a usar las computadoras de las bibliotecas públicas para escribir sus curriculum (vitae) u hojas de vida, así como para buscar empleos a través del Internet.

[…]. “Si al final se elimina todo el financiamiento para las bibliotecas, los usuarios tendrían que pagar hasta 100 dólares por una tarjeta, los horarios se reducirían, la disponibilidad de libros se limitaría y se acabaría el sistema de préstamos de libros (que ha existido por más de tres décadas)”, indicó.

Por su parte, en las multitudinarias manifestaciones de este pasado fin de semana en Londres ,la protesta contra el proyectado cierre de bibliotecas británicas ha sido uno de los motivos que ha movilizado a tantas personas:

“Marchar” no es una decisión que suelan tomar muchos británicos, como la señora Chloe Lees, quien viajó este sábado a Londres desde el suroeste del país para protestar por primera vez en su vida.

Con una taza de té y pastelitos, Lees planeó en la víspera con un grupo de mujeres de su localidad los últimos detalles de su traslado en tren a la capital, portando una pancarta: “Salven las bibliotecas“.

Miles de personas como ella llegaron a Londres este sábado provenientes de diversas regiones del país para protestar contra el plan de recortes al gasto público del gobierno.

Y es que como señala Nineheam de Stop the War Coalition.

“Se dice que el estado es demasiado grande y hay que achicarlo, pero parece que el estado es suficientemente grande para imponer militarmente su voluntad en el Medio Oriente y es muy chico para salvar una biblioteca pública del recorte“.

Una guerra por la que si merece la pena luchar

Poster de la S.G.M. adaptado por Phil Bradley para la campaña Save libraries. Reproducido bajo licencia Creative Commons.