Auxiliar de bibliotecas despedido en Binissalem (Mallorca)

Bibliotecaria Sin Tijeras va a intentar recoger todos los casos de despidos de los que tenga noticia. Esta vez los recortes han acabado con el empleo de un auxiliar de biblioteca que prestaba sus servicios en Binissalem.

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Bibliotecas Sin Tijeras viaja a Mallorca a ver las bibliotecas sin libros.

Aprovechando el buen tiempo del que disfrutamos estos días, Bibliotecas Sin Tijeras (BST) ha decidido irse a la isla de Mallorca a investigar sobre una noticia que le preocupó mucho:

Un año de estanterías vacías

El Consell lleva doce meses sin abastecer de novedades editoriales, revistas y material audiovisual a las bibliotecas municipales de la isla – Un problema burocrático causa una sangría en los fondos bibliográficos

Los huecos en las estanterías se hacen grandes y más grandes. Insondables. ¿Dónde han emigrado los libros y las revistas? A día de hoy las secciones de novedades y publicaciones periódicas de las bibliotecas públicas de Mallorca –las setenta pertenecientes a la red del Consell– están despobladas. ¿Qué ha sucedido?
“Llevamos un año así”, explica el bibliotecario de Son Servera Guillem Caldentey. “Un problema burocrático está impidiendo que el Consell [institución competente en esta materia] nos surta de material”, continúa. Por otra parte, prosigue, “tampoco hemos podido hacer ningún gasto en infraestructura, porque se eliminó en 2010 la línea de subvenciones para bibliotecas relativa a este concepto”. Así las cosas, en un año tampoco han podido reponerse mobiliario u ordenadores nuevos. No podemos hacer los carnés de la red [el mismo para todas las bibliotecas] porque el Ayuntamiento nos dice que no tiene los 1.500 euros que cuesta la impresora y el Consell ha retirado esta ayuda. “La directriz política es: no gastéis“.

Otra bibliotecaria mallorquina, Olga Terrasa, afirma:

La última vez que recibimos cajas de libros por parte del Consell fue en abril, por Sant Jordi, que debieron llegar 16 novedades en catalán y otras 16 en castellano”, informa. “En un año debo haber registrado 20 entradas de libros debidas a donaciones o a los propios volúmenes que edita la institución y nos los envían”, prosigue, “libros que no queremos porque nadie se los lleva”. “Estoy avergonzada de trabajar en una biblioteca nueva [inaugurada el pasado julio] y ver que no puedo ofrecer casi nada novedoso”, confiesa. “Por otra parte, creo que centros así deberían estar mejor dotados que nunca en época de crisis, cuando la gente compra menos periódicos y libros”, advierte.

Por su parte el bibliotecario de Manacor, “Ferrer aplaude que la isla cuente al fin con un Mapa de lectura, “unos parámetros que nos marcarán qué biblioteca necesita cada municipio en función de su población”, pues ayudará a que “no se hagan desastres” a la hora de construir un nuevo centro, “pero es un documento que no tiene sentido si no va acompañado de un plan y de un estudio económico”.

Bueno al menos en Mallorca tienen un Mapa de Lectura. Eso es más de lo que podemos decir en Madrid a pesar de las promesas del Plan de Fomento de la Lectura de la Comunidad de Madrid.

Pero es inadmisible que se dejen de comprar libros para las bibliotecas. ¡Eso es semejante a matarlas!.


Por suerte la protesta de los bibliotecarios surtió efecto, la oposición la recogió y la hizo suya. Parece que, finalmente y ante la presión, el Consell acuerda reanudar el suministro de libros y material audiovisual a las bibliotecas de Mallorca.

En fin, una nueva misión cumplida para BST que ya puede descansar en una de las hermosas playas de la isla.