El cuento de pingüinos gais que escandaliza en las bibliotecas de Estados Unidos

A Biblioteca Sin Tijeras le han reclamado desde Estados Unidos y ha sido  nada más y nada menos que la ALA. Además en este nuevo caso BST tendrá que utilizar su tronchatijeras no para luchar contra los recortes sino contra la censura:

«La Asociación norteamericana de Bibliotecas revela cada año, en su Semana de los Libros Prohibidos, cuáles son los títulos encabezan el ranking de las solicitudes de prohibición, remoción o recatalogación en aras de las buenas costumbres y la moral. Es habitual que esa lista la encabecen obras dirigidas al público infantil y juvenil. Este año, el ganador (rebasando a Harry Potter) es Tres con Tango (And Tango makes three) de Peter Parnell y Justin Richardson, con ilustraciones de Henry Cole. Una historia sobre adopción y pingüinos homosexuales basada en hechos reales.

Tres con Tango relata la historia de Roy y Silo, dos pingüinos que formaron una pareja en el zoológico de Nueva York. A los seis años, y para celebrar su amor con un fruto, la pareja adoptó, cuidó y empolló una roca. Conmovidos, sus cuidadores, cambiaron la roca por un huevo de verdad. Y de ahí nació la hija de Roy y Silo: Tango.

La intención de los autores era ayudar a los padres a hablar con los niños sobre las familias creadas con la adopción, pero su tolerancia a los comportamientos “contra natura” fue demasiado para muchos, que pidieron que sólo se prestara bajo vigilancia adulto… o se eliminará del acervo.

En la vida real la historia de Roy, Silo y Tango también enfrentó la dureza de la realidad: aunque Tango tiene una feliz vida heterosexual con un pingüino, Silo se separó de Roy para aparearse con Scrappy, una hembra.

Roy sigue soltero».

Sin comentarios. Como hemos leído en Olvida Tu Equipaje

«La homosexualidad se ha encontrado en más de 450 especies. La homofobia nada más que en una. ¿Cuál es la anti natural?»

Pero en la lista de los 10 libros más perseguidos hay otras sorpresas como ‘Un mundo feliz’, de Huxley o ‘Crepúsculo’ . La verdad es que merece la pena echar un vistazo a la lista completa.

Y es que como dice Soledad Gallego en El País:

«A un europeo le puede resultar chocante ese afán por controlar el contenido de las bibliotecas públicas, pero quizá se comprende mejor si se conoce el papel que desempeñan esas bibliotecas en la sociedad estadounidense, mucho más importante que en las sociedades europeas. En mitad de la última crisis, por ejemplo, los norteamericanos acudieron más que nunca a sus bibliotecas.

Las bibliotecas norteamericanas, según el último informe elaborado por la formidable ALA, decidieron ya hace tiempo que debían ofrecer a los ciudadanos menos afortunados los medios digitales para acceder a las bases de datos en las que se ofertan empleos, las plantillas para elaborar correctamente currículum vítae, los diferentes modelos de cuestionarios a rellenar e, incluso, los temarios de las oposiciones más frecuentes.

Sea por los motivos que sea, la cuestión es que, según los últimos sondeos, más del 60% de los norteamericanos creen que las bibliotecas públicas son imprescindibles para su vida y que también ayudan a mejorar la vida de su comunidad».

Y desde luego que BST va a ir corriendo a su biblioteca a buscar todos los libros de la ‘lista negra’ que pueda encontrar antes que aquí empiecen también a retirarlos.

¿Es admisible que bibliotecas públicas como las de la Comunidad de Madrid alberguen libros de contenido homófobo?

Sorprendidos nos quedamos. Esta es la pregunta que se hacen en el blog de temática homosexual Dos Manzanas:

«No es una pregunta retórica: un lector de dosmanzanas ha compartido con nosotros su indignación por la existencia de libros que propugnan “terapias reparadoras” o “reparativas” de la homosexualidad en la red de bibliotecas de la Comunidad de Madrid. ¿Debe permitirse que se destinen fondos públicos a textos desacreditados por las asociaciones de profesionales de la salud mental?

Una sencilla búsqueda de libros con la palabra ‘homosexualidad’ en el título entre los fondos de la red de bibliotecas de la Comunidad de Madrid arroja resultados como “Quiero dejar de ser homosexual: casos reales de terapia reparativa”, “Cómo prevenir la homosexualidad: los hijos y la confusión de género” (ambos de Joseph Nicolosi, cofundador de la virulentamente homófoba NARTH), “Homosexualidad y esperanza: terapia y curación en la experiencia de un psicólogo”, “Comprender y sanar la homosexualidad”, etc. Ahora bien, el consenso entre los profesionales de la psiquiatría o la psicología es rotundo: la homosexualidad no es una enfermedad, y por tanto no es susceptible de “curación”; las “terapias reparativas” no tienen fundamento científico alguno, son perjudiciales o inútiles en el mejor de los casos, y deben ser abandonadas.

Entonces, ¿qué sentido tiene la existencia de tales libros en bibliotecas públicas? Podría justificarse su presencia en base a la libertad de expresión, o a su interés intrínseco como ilustración de lo que ocurre cuando los prejuicios se anteponen a la ciencia. Pero incluso con esas consideraciones, quizá convendría identificarlos de una forma expresa, claramente separados de aquellos textos basados en una ciencia rigurosa. Sobre todo porque no son inocuos: pueden, objetivamente, causar un daño grave e irreversible.

Pero incluso el argumento de la libertad de expresión se antoja insuficiente cuando sustituimos “homosexualidad” por “raza” o “etnia”: ¿sería posible encontrar libros en una biblioteca pública que defendiesen que los judíos son una raza inferior? ¿O, más bien, las personas LGTB somos una minoría a la que aún es lícito discriminar?

Muy probablemente la Comunidad de Madrid no será la única donde ocurra esto, pero resulta paradójico que unas instituciones públicas actúen contra estas “terapias” mientras otras les dan una cierta difusión.»

Realmente la denuncia nos deja estupefacto. ¿Es posible que los bibliotecarios de la Comunidad se estén gastando el dinero público en poner al alcance de todo el mundo, adolescentes incluidos,  abundantes libros de este tipo?.

Desde luego el post ha conseguido crear una interesante polémica. Véase si no la larga ristra de comentarios -que envidia- que le sigue. A destacar el nº 32 de Chico por ingenioso y el 50 de un compañero bibliotecario catalán.

Pero la denuncia tiene un fallo fundamental  en su planteamiento. Resulta que de los cuatro libros propuestos, tres de ellos sólo están en la Biblioteca Regional de Madrid y en la Manuel Alvar. En ambos casos la forma de adquisición ha sido por depósito legal.

Por supuesto que si no eres bibliotecario no tienes porque conocer estas cosas. El depósito legal es una obligación que tienen todas las imprentas del país de dar –gratuitamente– tres ejemplares de todos los  libros  que impriman a las bibliotecas. Uno irá destinado a la Biblioteca Nacional de España, que también tendrá estos libros homófobos.  Los otros dos van a la Biblioteca Autonómica de cada región y a la Biblioteca  Pública del Estado. En nuestra Comunidad estas son respectivamente, la Biblioteca Regional y la Manuel Alvar.

Como vemos no hay ninguna compra por parte de la Administración y tampoco ninguna selección por parte de los bibliotecarios. Sencillamente todos los libros impresos en imprentas de la CAM van a estas bibliotecas. Digan las barbaridades que digan.

En cuanto al acceso hay que señalar que la Biblioteca Regional ni es una Biblioteca Pública ni tiene préstamo a domicilio de sus fondos. Solo se pueden consultar allí mismo. Y no creemos que vayan muchos adolescentes a hacerlo. Esta, más bien, enfocada a investigadores.

La Biblioteca Manuel Alvar si presta los libros de Depósito Legal, pero no están en las estanterías sino en un depósito cerrado con lo cual es difícil dar con ellos sino los estas buscando.

El único libro de los propuestos que parece si ha ingresado por compra es el titulado: Homosexualidad y esperanza : terapia y curación en la experiencia de un psicólogo / Gerard J.M. van den Aardweg. Únicamente esta en tres bibliotecas públicas de toda la red.

Pensamos que puede ser admisible su solitaria presencia como ejemplo de un tipo de enfoque que, aunque podamos no estar de acuerdo con el mismo, por desgracia existe.