La biblioteca que nunca llegó a San Fermín y la encuesta de satisfacción de usuarios de las bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid en la radio

De nuevo vuelven a hablar en la Cadena SER de las bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid. Esta vez también repiten con la concejala del PSOE como invitada. Ahora analiza la encuesta de satisfacción de los usuarios de las bibliotecas municipales. La novedad es que, al final de los diez minutos del programa interviene Víctor Renes, representante de los vecinos de San Fermín que siguen pidiendo su biblioteca que les prometió Gallardón hace muchos años cuando era alcalde de Madrid.

Aquí se puede oír la entrevista. Sobre las bibliotecas son los diez últimos minutos, a partir del 14:

A VIVIR MADRID: Basket callejero, selectividad y Bibliotecas Municipales (14/06/14)

¿Qué opinan sus usuarios sobre las bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid?

Ayer se publicó un interesante artículo sobre las bibliotecas madrileñas basado en la ‘Evaluación de encuestas de usuarios de bibliotecas 2013’  que elabora el propio Ayuntamiento de Madrid. Igualmente se han publicado la ‘Memoria general 2013’ de dichas bibliotecas.

Encuestas usuarios

Este es el artículo del diario 20 Minutos [negritas nuestras]:

Horarios, catálogo y conexión a Internet, principales problemas de las bibliotecas madrileñas

  • La última encuesta de satisfacción señala que en las bibliotecas de Madrid faltan novedades, libros en inglés o enchufes.
  • Los usuarios también demandan impresoras y fotocopiadoras gratuitas, aparcamientos para bicicletas y una nueva red de wifi.
  • El Ayuntamiento mantiene cerrada la biblioteca de Aluche y no tiene presupuesto para construir la que prometió en San Fermín.

ÁNGEL CALLEJA 11.06.2014

Las bibliotecas de Madrid aprueban con nota. Según la encuesta de satisfacción realizada por el Área de las Artes, la red pública de centros obtuvo en 2013 una puntuación media del 8,2. Sin embargo, los usuarios creen que aún abren pocas horas, que falta vigilancia y que las conexiones a Internet no están a la altura.

A tenor del sondeo, el Ayuntamiento ha agotado su margen de mejora, ya que la valoración de las bibliotecas no solo se ha estancado desde 2011, sino que empeora en los aspectos más importantes.

El primer dato negativo es el de usuarios. Las 30 bibliotecas de la ciudad suman 675.278 afiliados con carné. De ellos, 67.764 se dieron de alta el año pasado. A pesar de ello, el número de lectores habituales ha caído tres puntos, del 92,37% al 89,52% de los encuestados.

La consideración de las instalaciones baja otros 0,14 puntos, hasta el 7,3%. Los centros aún alcanzan el notable bajo en conjunto, aunque con importantes diferencias.

La José Hierro, la Ángel González y la Iván de Vargas superan el 8,7. La Gerardo Diego, la del Pozo y La Chata no llegan al notable y se quedan en un 6. Las de Orcasur -en obras- y Vallecas suspenden con un 4,3 y un 3,4. El Ayuntamiento admite que los edificios peor valorados coinciden con las bibliotecas de menor tamaño y mayor antigüedad en la Red. También son las situadas en los distritos de menor renta per cápita y donde el Consistorio ha recortado más el presupuesto este año.

El fondo de libros y publicaciones tampoco pasa del bien (6,9). Los madrileños reclaman más narrativa, más elementos multimedia, más libros sobre materias específicas, más prensa y más literatura infantil. Las peores colecciones están en la Francisco Ayala, Vallecas, La Chata, El Pozo, la Pío Baroja y la José Saramago. La Eugenio Trías se lleva la calificación más baja (6,2), a pesar de que fue la última en abrir, en abril de 2013.

La falta de novedades ha provocado que la reserva de ejemplares haya descendido 13,5 puntos, y que el préstamo se haya resentido otro 5,9. Marisa Cuenca, directora general de Bibliotecas, Archivos y Museos detalla que el Ayuntamiento invirtió 475.000 euros en 2013 y que dedicará 541.000 en 2014 para intentar mejorar. También incorporará más libros en inglés, como han solicitado los encuestados.

La responsable se compromete a mejorar una de las peticiones claves de los usuarios como es la red wifi. Su uso mermó un 2,2% después de registrar la valoración más baja de todos los servicios, un 4,6. «Es uno de los aspectos que más nos preocupan. Este año se va a mejorar considerablemente. Se va incorporar un nuevo programa para el acceso a Internet y se establecerán nuevas funcionalidades y equipos», ratifica Cuenca.

No se ampliará el horario

Los vecinos reclaman un aumento de la inversión en bibliotecas, después de que el presupuesto haya caído en 800.000 euros entre 2012 y 2014 (de 24 a 23,2 millones). También solicitan más personal y mejor preparado, dado que la solución de Ana Botella ha sido incorporar voluntarios, en lugar de profesionales.

La apertura durante los fines de semana y la prolongación horaria en época de exámenes constituyen una reclamación común a todos los centros. El Área de Las Artes no se lo plantea: «La red tiene ya un horario muy amplio. En época de exámenes, el Ayuntamiento ya cuenta con salas de estudio en los centros culturales de los distritos». También descarta la inclusión de vigilantes, a pesar de las opiniones del público. Según las respuestas facilitadas a la oposición, no existen problemas de inseguridad.
La Dirección de Bibliotecas sí estudiará la posibilidad de incluir más puestos para acceder a Internet, la ampliación de las tomas de corriente para cargar dispositivos electrónicos (iPad’s, tabletas, ordenadores portátiles), impresoras y fotocopiadoras de uso gratuito o la colocación de aparcamientos para bicicletas, que se encuentran entre las exigencias más habituales. En paralelo, se propone ampliar el programa de servicios y actividades de animación a la lectura, que en 2013 perdió 8 puntos de asistencia.

Los asistentes a la Ángel González, la Eugenio Trías, la Francisco Ayala, la Huerta de la Salud, la Montalbán, la María Zambrano, la Delibes, la Portazgo y la biblioteca de San Blas critican, además, los problemas de climatización de las estancias. También hay quejas por el reparto de folletos desactualizados en la del Conde Duque o la proliferación de mendigos y sin techo que usan los ordenadores de la Iván de Vargas. En El Pozo deben convivir con el ruido de los locales de música anexos’.

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¿Qué piensan los estudiantes de su biblioteca universitaria?

Esta fue la pregunta que se hicieron los bibliotecarios del Campus de Somosaguas de la UCM. Y algunas respuestas nos da Susana Corullón en su post de Biblio-Polis:

En el último post, hablábamos de un Proyecto de Innovación docente en el que la biblioteca participó durante el curso pasado. Los profesores firmantes del Proyecto, nos han cedido amablemente los datos referentes al uso de la biblioteca, dentro de la encuesta que sus alumnos cumplimentaron al final del curso. Al ser una actividad propuesta desde el aula, la respuesta fue de un 99%, por lo que se trata de un documento interesante para conocer la visión que se tiene de la biblioteca desde el otro lado.

Aunque en su mayoría están conformes con el horario, el ambiente de trabajo y en general, el entorno físico de la biblioteca, se repiten las quejas que ya conocíamos de otras veces: ruido, deficiente climatización, horario corto  en época de exámenes, más ordenadores….  Son limitaciones de las que somos conscientes, que por desgracia son difíciles de solucionar, y mucho más en época de crisis.

Nos preocupa más la respuesta que de forma mayoritaria se da a la pregunta 3.2.4: Cuando precisa ampliar información  sobre los contenidos o materia de la asignatura ¿Dónde suele acudir? El 89’2% de los encuestados reconoce utilizar Google, frente al 48,1%, que dice acudir al catálogo de la biblioteca.

 La página Web y el catálogo reciben en general una nota aceptable, pero es evidente que no están a la altura de la accesibilidad de Google. Tampoco se valora adecuadamente la colección. La respuesta de un usuario nos puede dar una clave de lo que pasa: «hay muchos libros, pero falta información previa sobre ellos».

Una vez más resulta curioso, que una institución como la biblioteca, cuya razón de ser es difundir la información y el conocimiento, sufra las consecuencias de un desconocimiento bastante generalizado de sus servicios y de la colección en general. En la era de Internet, las estanterías permanecen opacas para el usuario.

Es ingenuo pensar que podamos competir con Google, pero echando mano de la imaginación, sí que podríamos aprovechar a nuestro favor, el conocimiento colectivo generado por la universidad. En la época de las redes sociales, cada vez es más frecuente acceder a la información filtrada por personas a las que respetamos y conocemos. ¿Qué pasaría si la biblioteca contara con una red de usuarios, una plataforma libre y abierta a todos, que permitiera difundir la experiencia colectiva?

Nuestros usuarios ya participan activamente en las redes sociales, sería interesante que la biblioteca sirviera como aglutinante para compartir fuentes de información, trucos, comentarios, críticas y lo que surgiera. Nadie es ajeno al auge actual de las bibliotecas como lugar físico de encuentro entre estudiantes, pues bien, nuestra red sería la prolongación virtual de este lugar de relaciones.