Recortes y oportunidades : las bibliotecas y sus profesionales ante unas elecciones en época de crisis.

Este es el título del más que recomendable artículo del último número de la revista «Mi Biblioteca» y que muy bien nos pudiera servir de guía para este curso que comienza.

Reconocerán que el tema parece prometedor y aún más si el artículo está firmado por dos expertos como Assumpta Bailac e Hilario Hernández . Pues bien es uno de estos casos en los cuales el resultado supera a las ya elevadas expectativas.

Aquí no podemos más que limitarnos a transcribir los párrafos que nos parecen más importantes y aplicables a nuestra situación madrileña. Pensamos que lo mejor es leerlo en su totalidad. Pero eso si el texto no está en la web con lo cual habrá que buscarlo en alguna biblioteca.

Destacamos (todas las negritas son nuestras) :

Se aproximan las elecciones tanto municipales como autonómicas. Todos sabemos que los posibles cambios en las administraciones afectan, de una manera u otra, a las bibliotecas sus profesionales. Pero, en época de crisis, con recortes presupuestarios y nuevas prioridades, esos cambios serán aún más acusados y entonces se comprobará la importancia de la biblioteca pública para sus responsables políticos.

Mientras los bibliotecarios no debemos quedarnos parados. Ahora más que nunca , es cuando tenemos que dar valor al servicio que dirigimos, mostrar su visibilidad y demostrar su función social.

Y más adelante:

Se imponen necesariamente recortes que han comenzado ya y que continuaran, al menos, durante el próximo año.

Que conste que en lo único que podemos disentir del artículo es en el uso del término «necesariamente», así como de la frase «la primera obligación de los profesionales de las bibliotecas es el aceptarlos» referidos a los recortes presupuestarios.

Pensamos que estos recortes no son obligados necesariamente. No son más que una de las opciones políticas que se pueden tomar ante la crisis. Y la prueba es que en Estados Unidos, con un déficit similar están haciendo justo lo contrario, invertir en lo público. Así que no pensamos que nadie  esté obligado a aceptarlos sin más.

Pero bueno coincidimos en lo siguiente:

Ahora bien,  estos recortes no se producen con la misma intensidad en todos los servicios y actividades y son lógicamente más importantes en aquellos que se consideran menos necesarios o con menor incidencia en la ciudadanía.

Por ello tenemos que luchar para que los responsables políticos se den cuenta que las bibliotecas son muy demandadas por la población. Y que los usuarios suelen protestar y dejar de votar a quién les cierre servicios y bibliotecas.

Y no sólo hay que criticar sino que a la vez hay que señalar los logros, que también los hay, y hacer ver a los políticos que cuando una biblioteca mejora su calidad eso también redunda en satisfacción de la ciudadanía y en votos.

Para acabar vamos a transcribir dos párrafos que parecen escritos a propósito de las bibliotecas madrileñas:

Aún existen territorios enteros, incluso numerosas ciudades en que la superposición de redes bibliotecarias generan una duplicidad de tareas que si en cualquier circunstancia ya sería difícil justificar, en tiempos de crisis puede aparecer como un derroche innecesario.

[…]Y el sistema de financiación del servicio que ejecutan la mayoría de los gobiernos autonómicos es, cuando menos, sumamente desequilibrado al destinar la gran mayoría de los recursos a financiar las pocas bibliotecas que gestionan directamente en unas pocas ciudades.