Reclama trabajar en una biblioteca del Ayuntamiento de Madrid. Pero cobrando. #VecinosBibliotecarios

¿Vecinos Bibliotecarios?

Indignada está Bibliotecaria Sin Tijeras por la propuesta para las bibliotecas madrileñas presentada por el nuevo Concejal de Las Artes del Ayuntamiento de Madrid Fernando Villalonga.

Resumiendo, y si BST no ha entendido mal, se trata de que no hay personal para las dos nuevas bibliotecas que el Ayuntamiento quiere abrir (San Isidro, en Carabanchel y la de la Casa de Fieras en el Retiro). Tampoco hay personal para la Biblioteca Víctor Espinós que se quiere reabrir en el Conde Duque. Todas ellas llevan un más que considerable retraso sobre los planes municipales de apertura. Parece que hacen falta 54 bibliotecarios para ponerlas en funcionamiento.

Lo lógico sería que el Ayuntamiento de Madrid convocase oposiciones y mientras tanto que utilizase las bolsas que hay para contratar interinos. Pero no quieren gastarse ese dinero. Además Villalonga cree que las actuales plantillas de funcionarios son insostenibles. Con lo cual la solución, absurda y peregrina, que se le ha ocurrido es pedir que los vecinos trabajen como bibliotecarios voluntarios o sea gratis.

Al igual que en el caso del desafortunado anuncio de Pepsi sobre los bibliotecarios BST cree que ahora también podemos movilizarnos para conseguir que el Concejal rectifique sus declaraciones.

Hace dos propuestas de acción. Una es utilizar, como se está ya haciendo con profusión, el hashtag  #vecinosbibliotecarios para difundirlo en Twitter.

La otra es presentar una reclamación al Ayuntamiento de Madrid mediante su formulario. Es algo rápido y sencillo.

Se puede poner el texto que se desee pero Bibliotecaria Sin Tijeras propone este a ver si puede acabar de bibliotecaria en el Ayuntamiento:

«Estimado Fernando Villalonga, Concejal de Las Artes del Ayuntamiento de Madrid:

Yo si soy bibliotecaria. Yo si puedo y quiero trabajar en una biblioteca del Ayuntamiento de Madrid. No me ofrezco voluntaria como esos vecinos que usted reclama sino que quiero cobrar mi sueldo como cualquier trabajador, como usted mismo. Pero a cambio le aseguro que puedo desempeñar perfectamente el trabajo en una biblioteca».

Llegan los vecinos bibliotecarios. ¿Se van los bibliotecarios?.

Llegan los vecinos bibliotecarios.

El Ayuntamiento de Madrid pretende hacer funcionar las nuevas bibliotecas municipales que están pendientes de apertura con los trabajadores que cubran los puestos vacantes aportados por la Comunidad en el traspaso de la red de bibliotecas regionales y con voluntarios cualificados de las asociaciones y los grupos vecinales.


Así lo anunció este martes el delegado de Las Artes, Fernando Villalonga, en su primer acto público en el cargo, en la biblioteca del barrio de San Isidro, en Carabanchel, que abrirá en el segundo semestre del año. Quiso transmitir la necesidad, en tiempos de crisis, de que la comunidad participe en el trabajo y la dirección de espacios públicos, al estilo del modelo de participación estadounidense.

Villalonga explicó que esta semana han reiniciado las conversaciones para que la Comunidad de Madrid transfiera al Ayuntamiento 13 de las 16 bibliotecas de la red regional. Las tres restantes quedarán de la siguiente manera: dos serán reconvertidas en bibliotecas escolares al encontrarse en colegios y la tercera es la biblioteca del Estado y requerirá para su transferencia negociaciones con el Ejecutivo central.


Esta operación supondrá el traspaso de 411 trabajadores a la administración municipal. El delegado no ha concretado qué condiciones laborales tendrán. Lo que sí ha anticipado es que el nuevo ‘statu quo’ traerá un ‘superávit’ de 54 puestos vacantes  aportados por la Comunidad. El Consistorio estudiará que con el personal que cubra esas plazas vacantes se gestionarán los nuevos centros pendientes de apertura (San Isidro, Casa de Fieras y Víctor Espinós en Conde Duque) con el apoyo de vecinos voluntarios, para incentivar el modelo de participación ciudadana. Lo que no contó el delegado fue que, de esta manera, también se cumple con el plan de amortización de puestos de trabajo municipales, integrado en el plan de austeridad municipal.

Fuentes de la plataforma para la creación del colegio profesional de archiveros, bibliotecarios y documentalistas de Madrid, explicaron a Madridiario que es inadmisible que se pongan a funcionar este tipo de infraestructuras con voluntarios. «No nos oponemos a que participen en actividades secundarias como cuentacuentos, o talleres familiares, pero no en funciones que deben hacer profesionales», comentaron’.

El Ayuntamiento de Madrid busca bibliotecarios que trabajen gratis.

El Ayuntamiento busca bibliotecarios que trabajen gratis.

•    El concejal de Cultura quiere que los vecinos trabajen de forma desinteresada en las bibliotecas

•    Villalonga cree que las actuales plantillas de funcionarios son insostenibles

El Ayuntamiento de Madrid quiere «abrir las bibliotecas al trabajo de los voluntarios». Es decir, que los vecinos colaboren con su trabajo en el día a día de los centros. La propuesta la ha hecho esta mañana el concejal de Cultura del Consistorio, Fernando Villalonga, durante su visita a la futura biblioteca municipal de Carabanchel, que pese a tener la obra terminada y presupuesto para equipamiento y fondos bibliográficos, aún tardará al menos medio año en inaugurarse. «Solo nos falta el personal, y para ello quiero proponer un nuevo modelo de gestión, no solo para Carabanchel, sino para todos los barrios de Madrid, más participativo con la ciudadanía», ha asegurado Villalonga. «Allá donde la administración no llegue, pedimos la colaboración ciudadana».

El delegado de Las Artes (dcha.) y el concejal de Carabanchel frente a la nueva biblioteca de Carabanchel. / AYUNTAMIENTO DE MADRID

¿Qué tareas podrían desarrollar los voluntarios? El concejal no lo ha precisado, pero podrían, por ejemplo, colocar libros en su sitio, o complementar al personal funcionario en fines de semana, cuando las plantillas son más escasas, explican desde su departamento. Eso permitiría abrir más centros en domingos y festivos. En el área de Las Artes consideran que la plantilla de funcionarios, que actualmente supone algo más de 400 personas, es «insostenible». Y lo será aún más cuando a la red de bibliotecas municipales se sumen las de la Comunidad de Madrid, en virtud de las negociaciones sobre competencias duplicadas que mantienen las dos administraciones. Finalmente podrían pasar a ser gestionadas por el Ayuntamiento 13 de las 16 bibliotecas regionales, junto con su personal. En total, la nueva red de centros estaría formada por unos 900 funcionarios.

Villalonga ha ofrecido a tres asociaciones de vecinos del distrito que participen en la búsqueda de personas cualificadas que puedan trabajar como voluntarias en la biblioteca de Carabanchel. Estas asociaciones están «encantadas» con la propuesta, ha asegurado. Un posible perfil de voluntario sería el de bibliotecarios y archiveros jubilados que colaboren unas horas al día con los centros, siempre bajo la tutela y la supervisión de los funcionarios municipales. Villalonga ha enmarcado su propuesta en el contexto actual de dificultades económicas. El núcleo de gestión siempre estaría formado por profesionales, ha precisado.

El nuevo delegado de Las Artes (apenas lleva un mes en el cargo) quiere con esta propuesta trasladar a España una experiencia típica de los países anglosajones, ha explicado, donde no se concibe que los ciudadanos no dediquen unas horas de trabajo semanal al bien de la comunidad. Las asociaciones podrán usar los locales de la biblioteca de Carabanchel para sus actividades, ha propuesto. Y se ha adelantado a las críticas de los sindicatos, según ha dicho, con el argumento de que se trata de trabajar en favor de la sociedad para mantener «una cultura de calidad».

«Es una idea absurda y peregrina que los bibliotecarios madrileños no compartimos en absoluto», ha asegurado a EL PAÍS un portavoz de la Plataforma para la creación del Colegio profesional de Archiveros, Bibliotecarios y Documentalistas de Madrid. «Los bibliotecarios siempre hemos tenido y agradecido el que haya personal voluntario para determinadas actividades (cuentacuentos, ayuda en un taller…) pero que lo que no nos parece lógico es pensar en abrir tres bibliotecas a base de personal voluntario», ha añadido. «Se puede poner el ejemplo de un hospital, en el cual también puede haber voluntarios para visitar a los enfermos, pero a nadie se le ocurre ponerlo a funcionar con voluntarios que realicen tareas sanitarias propias de un médico o de un enfermero. Por mucho que los voluntarios sean médicos jubilados».

La plataforma añade: «En las bibliotecas anglosajonas, que cita el concejal, es lo mismo. Allí por ejemplo es habitual que personas que sepan ayuden a los niños en los deberes escolares voluntariamente. O que organice alguna actividad determinada. Pero a ningún alcalde norteamericano se le ocurriría defender que como no tiene presupuesto para contratar a personal en las bibliotecas va a llamar a voluntarios para que le resuelvan el problema».’

Actualización 25-1-12.
Se puede votar la noticia en Menéame:  http://menea.me/wdq9

El Gobierno de Madrid cierra en fin de semana la biblioteca de Carabanchel

Según  dice el diario El País:

El Gobierno de Madrid cierra en fin de semana la biblioteca de Carabanchel

  • La apertura en domingos se publicitó hace menos de tres meses
  • Se debe a «un reajuste de plantilla», asegura la Consejería de Cultura

Un cartel lo anuncia en la puerta: la biblioteca de Carabanchel, inaugurada hace año y medio, cierra sus puertas en fin de semana y festivos. Apenas ha estado dos meses ofreciendo este servicio, que la Comunidad de Madrid publicitó en octubre pasado. “Cuatro bibliotecas públicas abren ya los domingos”, decía la nota de prensa que se distribuyó entonces. [Ver La biblioteca Luis Rosales de Carabanchel amplia su horario a todo el fin de semana].

Biblioteca Luís Rosales de Carabanchel

En realidad, tres de ellas ya abrían en fin de semana, por lo que el 15 de octubre la única que empezaba a dar servicio en sábado y domingo era la de Carabanchel, bautizada como Luis Rosales. Las de Usera, Villa de Vallecas y Manuel Alvar, en el distrito de Salamanca, abrían los siete días de la semana desde 2008.

No es el primer recorte en materia cultural que aplica la Comunidad de Madrid. A finales de octubre pasado, y por sorpresa, la Consejería de Cultura canceló las actividades culturales de las bibliotecas públicas. Argumentó que se debía a «un ajuste presupuestario».

La Comunidad aseguró cuando anunció la apertura en festivos: “Con esta iniciativa se quiere reforzar el Plan de Fomento de la Lectura puesto en marcha en 2006, y facilitar a los ciudadanos el acceso a los libros”. A partir de este fin de semana la instalación, de 4.800 metros cuadrados e inaugurada en julio de 2010, deja de abrir en festivos. Hasta ahora ofrecía el servicio en horario más reducido que entre semana, de las once de la mañana a las siete de la tarde. La biblioteca Luis Rosales cuenta con 76.000 volúmenes en diferentes formatos: libros, audiovisuales, publicaciones periódicas, ebooks…

El cierre “afectará a multitud de niños y adultos que tienen dificultades para acudir entre semana, por sus horarios escolares o laborales”, lamenta la Asociación de Vecinos de Carabanchel Alto. “Poco tiempo ha estado cumpliendo su palabra la Comunidad de Madrid, pues con el inicio del nuevo año, las personas usuarias de la biblioteca (una de las más utilizadas de Madrid), se han encontrado con las puertas cerradas los fines de semana y festivos, lo que significa de nuevo el incumplimiento de lo anunciado”, continúa la asociación vecinal. “Esta medida ha significado además dejar en la calle a los trabajadores que prestaban sus servicios en este horario”.

«Se trata de una circunstancia temporal debida a un reajuste en la plantilla de fin de semana de la biblioteca», asegura una portavoz de la Consejería de Cultura. «Estará resuelto, aproximadamente, en un mes y medio o dos meses, momento en que la Biblioteca Luis Rosales volverá a permanecer abierta los fines de semana», añade.

La asociación de vecinos señala que este es el último de una serie de incumplimientos, puesto que la creación de la biblioteca fue aprobada en 2006, pero su apertura no llegó hasta julio de 2010. Empezó abriendo solo de lunes a viernes, pese a que “desde su aprobación, el Consejo de Gobierno había anunciado, hasta en dos ocasiones, que la biblioteca estaría abierta los siete días de la semana. Finalmente empezó a dar servicio en sábados, domingos y festivos el 15 de octubre, 15 meses después de ser inaugurada.

Además del cartel en la puerta, y los avisos que los propios trabajadores habían trasladado a los vecinos estas semanas, la página web del Ayuntamiento de Madrid informa del «cierre temporal los fines de semana».

La nota de prensa de la Comunidad de Madrid aseguraba en octubre: «La apertura en fin de semana tiene una gran acogida entre los usuarios, como lo demuestran las estadísticas: En las tres bibliotecas que abren hasta ahora los fines de semana y festivos se hacen, en las siete horas diarias de apertura, el 21% de los préstamos totales. Además, el 30% de los usuarios que participan en las actividades de animación a la lectura lo hacen durante los sábados y domingos.»

Por suerte con el nuevo año han vuelto las actividades a las bibliotecas de la Comunidad de Madrid. Esperemos que suceda pronto lo mismo con la apertura de fin de semana en la Biblioteca de Carabanchel.