Queremos saber

El 28 de septiembre es el día Mundial del Derecho a Saber y la Coalición Pro Acceso ha organizado una jornada sobre el derecho de acceso a la información para ese día. Será en la facultad de ciencias de la información de la Universidad Complutense.

¿Por qué es necesario que podamos tener información acerca de lo que hace y de los datos que posee la Administración?. El escritor Isaac Rosa nos los explica estupendamente en una de sus columnas en “El Público”:

¿Para qué querrán saber esas cosas?

“Impulsaremos una ley que garantice que todos los poderes públicos faciliten, en tiempo útil, el libre acceso a toda información o documento oficial” -Del programa electoral del PSOE en 2008-

Un ciudadano pregunta al Ayuntamiento de Madrid cuánto costó insertar en prensa una felicitación al Rey en su cumpleaños. Otro pide a Cultura información sobre cómo emplea la SGAE el dinero del canon. Un tercero pide al Tribunal de Cuentas acceso a sus archivos sobre campos de concentración franquistas. Otros preguntan: a Interior cuántas personas son expulsadas, a Defensa cuántas denuncias hay por discriminación de género en el Ejército, al Poder Judicial cuántos jueces son expedientados…

En todos los casos vieron denegada su solicitud; en algunos ni siquiera hubo respuesta: silencio administrativo. En todos el funcionario de turno desconfió ante la curiosidad del ciudadano. ¿Para qué querrán saber esas cosas? Nada bueno debe de tramar quien hace esas preguntas.

Les cuento esto porque la semana pasada el Congreso, tras el Debate sobre el Estado de la Nación, aprobó una resolución de ERC exigiendo una ley que haga posible el libre acceso a la información pública. La apoyó el PSOE, que llevaba ese compromiso en su programa electoral de 2008, como ya lo llevó en el de 2004.

Los casos mencionados aparecen en un informe que una amiga archivera me ha pasado: Cuando lo público no es público, elaborado por Access Info Europe. El informe describe una realidad que conoce quien alguna vez haya solicitado información a la administración, incluso cuando le concierne personalmente: el oscurantismo como norma, no soltar un papel, considerar todo información reservada mientras no se demuestre lo contrario, y obligarnos a procedimientos inextricables, gracias a una legislación que parece diseñada para dificultar el acceso.

Vaya usted a preguntar en qué gasta el dinero su ayuntamiento, o cómo se concedió un contrato, y ya verán qué cara le ponen. Lo saben también los investigadores y familiares que aún encuentran puertas cerradas en los archivos de la represión.

Sin transparencia, la democracia es menos. No tenemos tradición de transparencia en lo público, y se agrava por la falta de cultura democrática de los ciudadanos para ejercer control sobre lo público. A ver si esta vez es la buena

Entrevista con una profesional de la información que habla de lo que somos capaces de hacer si nos lo proponemos

Vamos a dar la palabra a una profesional de la información y una de las principales animadoras de nuestra Plataforma COABDM. Es una entrevista realizada para la Fundación Ciencias de la Documentación. Allí  se puede leer completa pues nosotros hemos tenido que extractarla para que no resultara demasiada extensa para un post:

Mónica Caballo

Mónica Caballo es Licenciada en Documentación por la UAH (España), Diplomada en Biblioteconomía y Documentación por la UCM; Experta en Dirección y Gestión de la Información y sus Tecnologías: Diseño y desarrollo de los Sistemas Empresariales de Información por la UAH, y también Experta en Gestión de documentos electrónicos en empresas e instituciones por la UCJC. Cuenta con una alta participación en actividades, publicaciones o asociaciones relacionadas con la profesión. Entre otras es miembro fundadora y coordinadora de Comunicación de la Plataforma por el Colegio Oficial de Archiveros, Bibliotecarios y Documentalista de Madrid, y ha sido moderadora de la lista profesional especializada IWETEL, o miembro de la American Library Association.

Su experiencia laboral se ha forjado en variados sectores de la empresa privada (jurídico, inteligencia, RRHH Alta Dirección, tecnológicas, audiovisual, contabilidad, aerolíneas, etc…) así como en instituciones de la Administración Pública (Senado, CSIC, Biblioteca Nacional, Real Academia de CC Exactas…). Ha trabajado muchos años en temas de Gestión del Conocimiento en algunos de los despachos de abogados internacionales más importantes en España. Su último puesto ha sido el de Gerente en la Asociación Española de Inteligencia Competitiva. También ha sido Directora de Gestión del Conocimiento de la firma legal inglesa SJ Berwin, en su oficina de Madrid, y antes de ello, estuvo seis años en la firma norteamericana Jones Day (2002-2007) como Responsable del Servicio de Información y Biblioteca.

Un  problema para crear un cambio ciudadano desde la información radica en que cada vez existe mayor cantidad de información, en distintos soportes, formatos y fuentes, lo que unido a un ritmo de vida cada vez más acelerado provoca en los individuos una sensación de “angustia informacional”. Para solucionarlo los estados deben plantear políticas de “alfabetización de la información” en todos los estadios de la educación de las personas. ¿En su opinión, qué puntos deberían cubrir estas políticas de “alfabetización informacional”?

Nuestra profesión es como sabemos una ciencia auxiliar, soporte, trasversal, de interés social para el país, pues los profesionales de la gestión de información comprendemos ese complicado entorno y somos capaces de traducirlo para hacerlo accesible a las necesidades específicas de una empresa, de un individuo, de un proyecto o de una administración. Además existen estudios específicos para formar profesionales en la Gestión de la Información y del Conocimiento, que a su vez hagan formación de usuarios en técnicas y procedimientos de alfabetización informacional: enseñar a separar el grano de la paja, a identificar fuentes de calidad frente a fuentes engañosas, a desarrollar estrategias de búsqueda, a encontrar la mejor información al mejor precio, etc.

Para mí esto debería empezar en la propia escuela, mediante los Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación, enseñar a moverse a los alumnos en ese maremagnum de información, enseñar a ser autosuficientes en la búsqueda de información que aportará a los estudios y más tarde, aportará a los trabajos y a los trabajadores valor añadido, y con ello a su vez, contribuiría a la mejora y el aumento de la productividad, que es una de las patas de las que cojeamos en este país.

En la mayoría de Europa o en USA esto se comprende y está desarrollándose desde hace años. Los profesionales de la gestión de información son considerados patas fundamentales del desarrollo en el S. XXI, en esta era de la información. En nuestro país no ha habido un pacto global sectorial (sector gestión de la información) para hacer pedagogía, para promocionar de los beneficios de esta profesión, y realmente aún estaríamos a tiempo antes de acabar perdiendo el tren de forma definitiva. Debería haber un congreso sectorial nacional para hablar de esto seriamente con una sola voz e impulsar y poner en valor los que hacemos y por qué es bueno para el país, a nivel nacional. Y después continuar encontrándonos y reconciliándonos con el sector en Europa, Latinoamérica, etc.

Tendría que haber una concienciación de todas las asociaciones y colegios profesionales, las universidades, los trabajadores públicos y privado, las tres ramas profesionales y las nuevas que han aparecido, desde el SEO a la vigilancia competitiva, y también claro, con los estudiantes de nuestro sector, para decidirse a salir del armario y aportar a la sociedad lo que nos toca. Y para ello hay que darse a conocer ante los políticos y ante la propia sociedad.

¿Qué rol juegan los profesionales de la información y documentación en este cambio social desde la información?

No es tanto el que jugamos, que es mucho, en el día a día, de muchos profesionales que en su pequeño entorno de influencia se dejan la piel para dar lo mejor de sí mismos y de su profesión, por desgracia la mayoría de las veces con un nulo reconocimiento de su papel y poca compensación, pasando de un contrato a otro, o en paro en los últimos tiempos.

Se trata más bien del que podríamos jugar si nos dejaran y si nosotros nos concienciáramos como profesión. Es inimaginable pues aún estamos en los prolegómenos de los cambios abismales que ha habido y habrá en el futuro en esta sociedad de la información. Somos una de las profesiones que a pesar de contar con una mayor tradición en los perfiles tradicionales (bibliotecas y archivos en papel), más nos hemos reciclado y adaptado a los nuevos tiempos y nuevas tareas profesionales en el mundo digital, lo que nos convierte en verdaderos tecnócratas, somos ratoncillos ávidos siempre de nuevos conocimientos que asimilamos y hacemos nuestros con sorprendente rapidez y facilidad porque estamos muy entrenados y tenemos gran acceso a las fuentes y estrategias de búsqueda, pues a ello nos dedicamos.

Muchas gracias por sus respuestas, ¿alguna cosa más que quisiera contarnos para terminar o responder alguna pregunta que no le hayamos realizado?

Comentar que existen iniciativas relacionadas con la reutilización de la información pública, como el Proyecto Aporta del Ministerio de Industria, que empiezan a reconocer la importancia de reutilizar una información pública que cuesta dinero al contribuyente y que puede ser a su vez generadora de riqueza y aportar al aumento y la calidad de la productividad del país.

Aunque va bien encaminado, personalmente encuentro dos retos a resolver en este proyecto: Uno, sigue sin haber obligación por parte de la administración de proveer información (facilitan las que voluntariamente pueden/quieren, y a veces la información ni está sistematizada, ni recopilada correctamente, ni corren bajo herramientas que faciliten su organización y en consecuencia la búsqueda y recuperación relevante y pertinente de la misma evitando el ruido informativo) y creo que como ciudadanos y agentes sociales no debemos despistarnos, pues la iniciativa está muy bien, es el primer paso y por ello tienen importancia, pero en mi opinión, no debemos conformarnos sólo con eso, no debemos dejarnos entretener con lo que podrían ser sólo caramelos para retrasar el objetivo verdaderamente importante: que este país cuente con una Ley de Acceso. Y dos, no se ha mencionado prácticamente a los profesionales mejor preparados para llevar a cabo esta tarea (Gestores de Información y Documentación) en ninguno de los encuentros Aporta a los que he acudido, ni en los foros sobre el tema, ni en la web oficial, por tanto, siguen sin conocernos, y probablemente mucha de la culpa sea nuestra, por no darnos a conocer, no individualmente, sino como profesión.

El otro día estuve en la Comunidad de Madrid, en el Área de Colegios Profesionales para continuar con los trámites de creación de esta institución en Madrid, y los técnicos (funcionarios), el jefe de servicio etc, cuando hice la presentación de las competencias de nuestra profesión para justificar su interés social (beneficios que nuestra profesión aportaría a la sociedad), además de reconocerlo inmediatamente sin ambages, es que no se lo podían creer, que existiéramos y ellos no lo supieran, o que las aulas prácticamente se estuvieran vaciando por el poco reconocimiento social que tenemos, siendo tan importante y tan necesario nuestro cometido. Me decían que necesitaban por lo menos cuatro de nosotros allí en su oficina. A la hora de comentar el tema de la solicitud de informes técnicos a las diferentes consejerías dentro del proceso, me hablaban de la Consejería de Cultura, y les tuve que explicar que sí, pero que también Industria, Justicia, Sanidad, Interior…etc y por qué: porque somos soporte a toda toma de decisión y a toda actividad empresarial o administrativa en la que se manejen documentos e información. Y lo comprendieron perfectamente.

Cuando lo explicas, a poca gente se le escapa la importancia de esta profesión.

¿Pueden los documentalistas ser espías?. La inteligencia competitiva en juego.

Leemos un artículo en “El País” que recoge un interesante campo para nuestra profesión, el de la inteligencia competitiva:

Estaba una compañía petrolera haciendo un agujero en medio del campo, en algún lugar remoto de Tejas. La empresa propietaria del campo colindante veía a su vecino hacer prospecciones, pero no tenía dinero para llevarlas a cabo, máxime sin saber a qué profundidad se hallaba el oro negro. Entonces se les ocurrió preguntar al señor Fuld, analista de inteligencia, si les podía echar un cable. Fuld se subió al cerro de al lado y durante días empezó a contar los camiones que entraban y salían de la prospección y las tuberías que llevaban. Multiplicando camiones por tuberías, dedujo la profundidad del pozo y así proporcionó la información a la empresa vecina.

Este es uno de los ejemplos que el experto Mario Esteban Martínez utiliza para explicar lo que es un analista de inteligencia: no roba secretos de otra empresa; observa, analiza, hace un informe y se lo pasa a quien tiene que decidir.


“El 85% de la información con la que trabaja el analista proviene de fuentes abiertas”, explica Diego Navarro, codirector del máster, en alusión a Internet y bases de datos a las que todo el mundo puede tener acceso. “Sólo el 15% de la información le puede venir de satélites militares o de espías tradicionales. Nosotros enseñamos a manejar información abierta: hoy el problema no es la falta de información, sino el exceso. El valor añadido que aporta el analista es crear conocimiento”.

Hay que señalar que Diego Navarro también es profesor de archivística en la Universidad Carlos III

El analista obtiene información, la evalúa, la procesa y la analiza. Al final de su análisis, entrega una síntesis en dos folios que ayuda a decidir al responsable de una Administración pública, institución o empresa.

“Va a haber un boom en este campo”, vaticina Benjumeda, vicepresidenta de la Asociación Española para la Promoción de la Inteligencia Competitiva (Asepic), la inteligencia aplicada al mundo de la empresa. “Hay un retraso en este campo en España, pero el momento es idóneo. Con la crisis, es necesario recuperar la competitividad”.

Como se puede observar puede ser una importante vía para desarrollar nuestra profesión.

Nuestro futuro: Guías del Conocimiento, Brókers del Mercado del Conocimiento o Cybrarians

Hay un informe, del cual hablan en Madri+d, que señala cuales pueden ser las profesiones del futuro.

En The shape of jobs to come se presenta un listado de 110 profesiones actualmente inexistentes. Policía de modificación climática, comerciante de agua, lector de mentes, entrenador de robots o pilotos solares son sólo una selección de las profesiones más llamativas.

Su lectura genera muchas dudas: ¿Hay que tomárselo en serio? ¿De verdad habrá constructores de extremidades humanas o granjeros urbanitas? La lista completa provoca en el lector, como mínimo, una pequeña sonrisa, y alguno habrá que llegue a la carcajada.

Sin embargo el informe, lejos de estar basado en la mera inventiva, parte de un decálogo de desarrollos sociales, científicos y tecnológicos que pueden preverse atendiendo a las tendencias actuales.

Entre las profesiones más probables se encuentra la de nanomédico, que aún no existe como una ocupación autónoma y diferenciada entre quienes practican la medicina. De forma semejante, también serán valorados los expertos en la organización y la explotación de la información, cada vez más superabundante.

Y como ya expusimos en un comentario de la noticia:

Nos parece un interesantísimo documento. Quisiéramos resaltar que habla de tres posibles profesiones de futuro para los Gestores de Información y Documentación (Documentalistas, Bibliotecarios y Archiveros analógicos y digitales)
Guía del Conocimiento: como el volumen de información disponible para nosotros se convertirá en una avalancha, se podrán buscar Guías del conocimiento que organicen nuestros viajes en el ciberespacio. Estos guías construirían sobre una profunda comprensión de nuestras necesidades e intereses, y luego configurarían una serie de herramientas personalizadas, alertas, bots y rastreadores web para recopilar y presentar la información que queremos en un formato fácilmente accesible y digerible.
Bróker del Mercado del Conocimiento: puede ser necesario un sistema de comercio propio del Conocimiento en el futuro. Los corredores que podrían surgir ayudarían a los clientes a identificar los conocimientos que desean comprar, y asignarían un valor a otros conocimientos que tengan para vender.
Cybrarians: Expertos en categorizar la masa de información en Internet para que usted pueda encontrarla, haciendo una búsqueda más intuitiva basada en la web semántica.
Sin duda nuestra formación y competencias profesionales tienen un enorme futuro por delante, es una pena la invisibilidad que tenemos en la administración pública y en la empresa privada, pues las posibilidades son infinitas en una gestión de la información y el conocimiento profesionalizada, en cualquier formato o soporte, como profesión de interés social. Invirtiendo en ella y dando a conocer este perfil, la sociedad en su conjunto se beneficiaría.

Digitalización de los planos de Madrid

El Área de Gobierno de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de Madrid esta digitalizando los planos y fotografías aéreas de Madrid que posee:

Esta importante base documental, en la que se incluyen grabados, litografías, alzados, mapas, cuadernos de campo, ortofotos y  planos topográficos -cuya antigüedad se remonta en algunos casos al siglo XVII-, está siendo, además, objeto de  limpieza, restauración e incorporación de coordenadas geográficas para facilitar su utilización por los ciudadanos y garantizar su conservación.

Se trata de un proceso de gran complejidad, toda vez que los documentos se encuentran en distintos soportes en función de la época de origen -desde el entelado hasta el papel, pasando por poliéster, aluminio, microfilm o DVD- y con diferentes escalas de medición. Para facilitar su utilización, además de escanear y digitalizar los documentos, se procede en cada uno de ellos a incorporar unas coordenadas geográficas, lo que técnicamente se denomina georreferenciación y que permite conocer desde la ubicación de un determinado elemento urbano, hasta un barrio entero, incluyendo sus edificios, calles, plazas o puentes.

El Área de Gobierno de Urbanismo y Vivienda custodia un fondo documental de gran valor, no sólo desde el punto de vista cualitativo, dado el carácter histórico de buena parte del material, sino también cuantitativo, estimándose que representa el 95% de toda la información cartográfica que existe sobre Madrid. Su digitalización contribuye a mejorar la accesibilidad a los documentos, y a facilitar su gestión.

Gracias a la existencia de estos fondos, Madrid dispone de un testimonio vivo que permite  facilitar el conocimiento de la evolución de la ciudad, así como sus avatares históricos, a través de documentos entre los que figuran los primeros planos de la “Villa de Madrid como Corte de los Reyes Católicos de Espanna”, de Juan Gómez de Mora; el “Plano de la última cerca”, de Pedro Texeira, de 1658; los primeros proyectos de alcantarillado de la ciudad; el plano de El Retiro, y las fortificaciones construidas por los franceses, hasta llegar a los planos que muestran las anexiones de los distintos municipios a Madrid en los primeros años 50, cuando la ciudad pasó de tener 6.000 a 60.000 hectáreas.

Una vez finalizado el proceso de digitalización, georreferenciación, limpieza y restauración de documentos cartográficos y fotografías aéreas, se iniciará una segunda fase para facilitar el acceso a esta base documental a través de Internet.

Estos trabajos en el ámbito de la cartografía y fotografía aérea se llevan a cabo de manera simultánea con los que se están efectuando en otros ámbitos competenciales del Área de Urbanismo, entre ellos, la digitalización del planeamiento urbanístico y sus distintos instrumentos de información y gestión aprobados desde que se creó la Gerencia Municipal de Urbanismo, en 1965, hasta el momento presente

Nos parece estupenda esta iniciativa que desde luego va a abrir nuevos campos a todos los investigadores e  interesados en la historia de Madrid. Sólo nos falta pedir que se lleve a buen fin, sobre todo lo de poner los datos en Internet.

Además el proyecto lo mismo se debería conectar con el repositorio Memoria de Madrid que lleva a cabo el mismo Ayuntamiento.