Y después dicen que los bibliotecarios no trabajamos…

Valga si no como muestra la agotadora jornada de una profesora y bibliotecaria madrileña que es una de las 24 horas de… RecBib:

24 horas con… Marta García Rodríguez (profesora y bibliotecaria)

Actualmente soy profesora e-learning del curso de catalogación de material cartográfico moderno en la empresa DMSGroup, proyecto que compatibilizo con mi trabajo en un servicio de extensión bibliotecaria, con lo que mis días son bastante moviditos… Afortunadamente 😉

8:00 Suena el despertador  y  me levanto ya cansada del día anterior. Mensos mal que me levanto con ritmo ya que suena una canción que me encanta la de Alicia keys  “New York”. … Espero poder escaparme dentro de poco a esa gran ciudad, una de muchas pendientes aún…Una duchita mañanera,  recoger un poco la casa y a desayunar .Me pongo cómoda y enciendo mi querido ordenador…

8:45 Lo primero que hago es conectarme a mi cuenta de correo y comprobar las novedades, noticias y contestar correos pendientes. Abro mil ventanas del navegador para leer todos los periódicos digitales habidos y por haber jejeje

9:00 Me conecto a la Plataforma de formación  de DMS y compruebo  si mis alumnos han mandado algún correo con dudas. Inmediatamente después compruebo la sección de tareas y compruebo si hay alguna práctica o cuestionario y corrijo los ejercicios. Luego escribo un correo a cada alumno con los fallos que han cometido’.

Ver más…

El Archivo Histórico Nacional recibe el Perejil de Plata 2011

Tras haber ordenado y clasificado el legado del poeta  Juan Ramón Jiménez,  la Fundación Zenobia – Juan Ramón Jiménez ha otorgado al Archivo Histórico Nacional el premio Perejil de Plata 2011, premio que ha ido a recoger la Directora del Archivo, Carmen Sierra.

Este Archivo ha restaurado las únicas imágenes en movimiento que hay del poeta de Moguer (Huelva); y es quién custodia los fondos documentales que existen de Juan Ramón Jiménez  previos a su exilio.

Los fondos pasaron a custodiarse en el Museo del Romanticismo (Museo Romántico en aquel momento), en 1957 su sobrino delega los fondos documentales a José Antonio García Noblejas, en aquel momento director de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas, pasando éstos a ser depositados en la Biblioteca Nacional.

El premio otorgado, el Perejil de Plata 2011, destaca a todas aquellas personas e instituciones que contribuyen a la difusión del legado de Juan Ramón Jiménez.

Carmen Sierra, Directora del Archivo Histórico Nacional, tras recibir el premio Perejil de Plata 2011

El Papa y Keith Richards aprenden a ser bibliotecarios con el Rap de Dewey.

¿Qué tienen en común el Papa Benedicto XVI y Keith Richards?.

Que la vocación frustrada de los dos es la de ser bibliotecario:

‘El Papa quería ser Bibliotecario del Vaticano

En 1997 el cardenal Joseph Ratzinger, el actual Papa, que acababa de cumplir 70 años, quería abandonar la Congregación para la Doctrina de la Fe, que presidía desde hacía 16 años, y jubilarse como Bibliotecario de la Santa Iglesia Romana.

Así lo ha asegurado el cardenal Raffaele Farina, actual bibliotecario de la Santa Sede, en una entrevista a la revista “Inside the Vatican” que publica la italiana “Italia Oggi”, en la que recordó una reunión que mantuvo con Ratzinger aquel año en la que el actual Pontífice estaba muy interesado por esa labor’.

 

 

 

 

 

 

 

Y en cuanto al guitarrista:

‘Keith Richards, ¿bibliotecario?

Keith Richards, guitarrista de la banda británica Rolling Stones, afirmó en su autobiografía titulada “Life” (Vida), que antes de ser uno de los músicos más famosos del mundo, quería ser bibliotecario.

Según consta en el libro, Richards, de 66 años, cuenta en sus mansiones en Inglaterra y Estados Unidos con una enorme colección de libros, sobre todo de historia universal y también sobre rock.

El músico dijo además que consideró estudiar “profesionalmente” la carrera de bibliotecología [biblioteconomía], aunque desistió de esa idea “por ser demasiado complicada”.’

Bueno para demostrarle a Keith que tampoco es tan complicado lo de las bibliotecas le dedicamos este Rap del Sistema Dewey de Clasificación. A ver si así va pillando el asunto:

La crisis también llega a los archivos

Como es inevitable la crisis y los recortes también han llegado a los archivos. Así lo refleja el nuevo bloguero de RecBib Julián Moyano en su primer y acertado post:

Los archivos y otros centros de información no han quedado al margen de la actual crisis económica. Tanto centros públicos como privados se han visto perjudicados por los recortes que han influido en su gestión y funcionamiento diario.

La situación no es que fuera muy boyante en los años de boom económico de hace unos años, pero la crisis ha influido en numerosos proyectos, quedando a la espera de tiempos mejores, o de soñadas partidas presupuestarias.

Se podría recopilar en un largo repertorio todos los Archivos (públicos y privados) que se han visto afectados con la austeridad presupuestaria, las famélicas ofertas de empleo, y contabilizar los numerosos profesionales perjudicados de muy diversas formas.

Pero aún hay lugar al optimismo y a un comportamiento proactivo,

Pero creo que es mejor reflexionar sobre qué podrían aportar los Archivos en este entorno adverso de crisis económica para el progreso, y desarrollo de la sociedad

Muchas [tareas] relacionadas con los Archivos pueden tener cabida en lo que algunos especialistas califican de economía basada en el conocimiento.

La economía del conocimiento es el beneficio social, y económico que no se obtiene con la venta de productos tradicionales (vehículos, casas…), se basa en el uso, el rendimiento y utilización de la información intelectual bien organizada.

La economía del conocimiento, tiene más valor y poder en los países con escasos recursos naturales y con gran nivel de desarrollo. España tiene estas características para tener en cuenta lo antes posible este modelo de crecimiento.

Y tras poner el ejemplo de la política llevada a cabo en Finlandia, finaliza:

Claro está que Finlandia poco o nada tiene que ver con España, pero puede ser un buen ejemplo a seguir al planificar las políticas en nuestros Archivos y demás centros culturales. España es uno de los países con más patrimonio documental del continente, y sin duda este activo se podría convertir en un importante motor de desarrollo diseñando las políticas adecuadas. Y de esta forma, los Archivos lejos de ser una carga presupuestaria para las  Administraciones se pueden convertir en un activo único de información, cultura, empleo, y desarrollo, donde la investigación, la cooperación, e innovación forma parte de su quehacer diario.

Una ley de transparencia opaca y que sigue sin darse a conocer

Seguimos esperando que el Gobierno presente en Consejo de Ministros el anunciado anteproyecto de Ley de Transparencia y Acceso de los Ciudadanos a la Información Pública.

Además leemos en el ABC un artículo muy crítico con la elaboración de esta ley:

Como si de un tesoro se tratara, el Gobierno esconde con celo desde hace tiempo el anteproyecto de la Ley de Transparencia y Acceso de los Ciudadanos a la Información Pública. Es una asignatura pendiente de Zapatero —recogida en sus programas electorales de 2004 y 2008— que ya existe en casi un centenar de países y que acercará a los ciudadanos datos sobre las administraciones públicas. Sin embargo, asociaciones españolas y expertos internacionales critican la «contradicción» de un proceso de redacción opaco y cerrado a la participación de la sociedad. Ante ello, animan al Ejecutivo a publicar el borrador de la ley, una «enriquecedora» práctica habitual en otros países.

Hay reclamaciones de la Coalición Pro Acceso, una plataforma que desde 2006 promueve la adopción de la ansiada transparencia. Su directora, Helen Darbishire, reclama insistentemente un espacio para el debate: «No podemos dar nuestro punto de vista ni establecer análisis comparativos porque el Gobierno no quiere hablar ni comentar cuáles son sus intenciones».

El 3 de mayo, con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, «escribimos al Ejecutivo para solicitar una copia del borrador —pendiente de aprobación— pero aún no hemos recibido una respuesta». La misma suerte ha corrido Intermón Oxfam.

Esperanzado se muestra también Manuel Sánchez de Diego, profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense e integrante de la Coalición Pro Acceso, que lamenta el oscurantismo reinante, pese a que «tuvimos una entrevista con María Ángeles Ahumada, directora de Coordinación Jurídica del Gobierno». «Confío en quienes están preparando el anteproyecto porque tienen capacitación técnica y sensibilidad con este asunto, pero tengo miedo a las interferencias de algunos ministerios».

Por su parte SEDIC con colaboración de la Embajada de EE. UU. en España -suponemos que la ubicua María Jesús del Olmo tiene que ver en esto- publicó en septiembre del 2009 unas Notas sobre acceso a la información y transparencia: La Freedom of Information Act de EE UU y la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental de México. Allí vienen una serie de reflexiones y enlaces muy interesantes sobre el tema.

Queremos saber

El 28 de septiembre es el día Mundial del Derecho a Saber y la Coalición Pro Acceso ha organizado una jornada sobre el derecho de acceso a la información para ese día. Será en la facultad de ciencias de la información de la Universidad Complutense.

¿Por qué es necesario que podamos tener información acerca de lo que hace y de los datos que posee la Administración?. El escritor Isaac Rosa nos los explica estupendamente en una de sus columnas en “El Público”:

¿Para qué querrán saber esas cosas?

“Impulsaremos una ley que garantice que todos los poderes públicos faciliten, en tiempo útil, el libre acceso a toda información o documento oficial” -Del programa electoral del PSOE en 2008-

Un ciudadano pregunta al Ayuntamiento de Madrid cuánto costó insertar en prensa una felicitación al Rey en su cumpleaños. Otro pide a Cultura información sobre cómo emplea la SGAE el dinero del canon. Un tercero pide al Tribunal de Cuentas acceso a sus archivos sobre campos de concentración franquistas. Otros preguntan: a Interior cuántas personas son expulsadas, a Defensa cuántas denuncias hay por discriminación de género en el Ejército, al Poder Judicial cuántos jueces son expedientados…

En todos los casos vieron denegada su solicitud; en algunos ni siquiera hubo respuesta: silencio administrativo. En todos el funcionario de turno desconfió ante la curiosidad del ciudadano. ¿Para qué querrán saber esas cosas? Nada bueno debe de tramar quien hace esas preguntas.

Les cuento esto porque la semana pasada el Congreso, tras el Debate sobre el Estado de la Nación, aprobó una resolución de ERC exigiendo una ley que haga posible el libre acceso a la información pública. La apoyó el PSOE, que llevaba ese compromiso en su programa electoral de 2008, como ya lo llevó en el de 2004.

Los casos mencionados aparecen en un informe que una amiga archivera me ha pasado: Cuando lo público no es público, elaborado por Access Info Europe. El informe describe una realidad que conoce quien alguna vez haya solicitado información a la administración, incluso cuando le concierne personalmente: el oscurantismo como norma, no soltar un papel, considerar todo información reservada mientras no se demuestre lo contrario, y obligarnos a procedimientos inextricables, gracias a una legislación que parece diseñada para dificultar el acceso.

Vaya usted a preguntar en qué gasta el dinero su ayuntamiento, o cómo se concedió un contrato, y ya verán qué cara le ponen. Lo saben también los investigadores y familiares que aún encuentran puertas cerradas en los archivos de la represión.

Sin transparencia, la democracia es menos. No tenemos tradición de transparencia en lo público, y se agrava por la falta de cultura democrática de los ciudadanos para ejercer control sobre lo público. A ver si esta vez es la buena

Entrevista con una profesional de la información que habla de lo que somos capaces de hacer si nos lo proponemos

Vamos a dar la palabra a una profesional de la información y una de las principales animadoras de nuestra Plataforma COABDM. Es una entrevista realizada para la Fundación Ciencias de la Documentación. Allí  se puede leer completa pues nosotros hemos tenido que extractarla para que no resultara demasiada extensa para un post:

Mónica Caballo

Mónica Caballo es Licenciada en Documentación por la UAH (España), Diplomada en Biblioteconomía y Documentación por la UCM; Experta en Dirección y Gestión de la Información y sus Tecnologías: Diseño y desarrollo de los Sistemas Empresariales de Información por la UAH, y también Experta en Gestión de documentos electrónicos en empresas e instituciones por la UCJC. Cuenta con una alta participación en actividades, publicaciones o asociaciones relacionadas con la profesión. Entre otras es miembro fundadora y coordinadora de Comunicación de la Plataforma por el Colegio Oficial de Archiveros, Bibliotecarios y Documentalista de Madrid, y ha sido moderadora de la lista profesional especializada IWETEL, o miembro de la American Library Association.

Su experiencia laboral se ha forjado en variados sectores de la empresa privada (jurídico, inteligencia, RRHH Alta Dirección, tecnológicas, audiovisual, contabilidad, aerolíneas, etc…) así como en instituciones de la Administración Pública (Senado, CSIC, Biblioteca Nacional, Real Academia de CC Exactas…). Ha trabajado muchos años en temas de Gestión del Conocimiento en algunos de los despachos de abogados internacionales más importantes en España. Su último puesto ha sido el de Gerente en la Asociación Española de Inteligencia Competitiva. También ha sido Directora de Gestión del Conocimiento de la firma legal inglesa SJ Berwin, en su oficina de Madrid, y antes de ello, estuvo seis años en la firma norteamericana Jones Day (2002-2007) como Responsable del Servicio de Información y Biblioteca.

Un  problema para crear un cambio ciudadano desde la información radica en que cada vez existe mayor cantidad de información, en distintos soportes, formatos y fuentes, lo que unido a un ritmo de vida cada vez más acelerado provoca en los individuos una sensación de “angustia informacional”. Para solucionarlo los estados deben plantear políticas de “alfabetización de la información” en todos los estadios de la educación de las personas. ¿En su opinión, qué puntos deberían cubrir estas políticas de “alfabetización informacional”?

Nuestra profesión es como sabemos una ciencia auxiliar, soporte, trasversal, de interés social para el país, pues los profesionales de la gestión de información comprendemos ese complicado entorno y somos capaces de traducirlo para hacerlo accesible a las necesidades específicas de una empresa, de un individuo, de un proyecto o de una administración. Además existen estudios específicos para formar profesionales en la Gestión de la Información y del Conocimiento, que a su vez hagan formación de usuarios en técnicas y procedimientos de alfabetización informacional: enseñar a separar el grano de la paja, a identificar fuentes de calidad frente a fuentes engañosas, a desarrollar estrategias de búsqueda, a encontrar la mejor información al mejor precio, etc.

Para mí esto debería empezar en la propia escuela, mediante los Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación, enseñar a moverse a los alumnos en ese maremagnum de información, enseñar a ser autosuficientes en la búsqueda de información que aportará a los estudios y más tarde, aportará a los trabajos y a los trabajadores valor añadido, y con ello a su vez, contribuiría a la mejora y el aumento de la productividad, que es una de las patas de las que cojeamos en este país.

En la mayoría de Europa o en USA esto se comprende y está desarrollándose desde hace años. Los profesionales de la gestión de información son considerados patas fundamentales del desarrollo en el S. XXI, en esta era de la información. En nuestro país no ha habido un pacto global sectorial (sector gestión de la información) para hacer pedagogía, para promocionar de los beneficios de esta profesión, y realmente aún estaríamos a tiempo antes de acabar perdiendo el tren de forma definitiva. Debería haber un congreso sectorial nacional para hablar de esto seriamente con una sola voz e impulsar y poner en valor los que hacemos y por qué es bueno para el país, a nivel nacional. Y después continuar encontrándonos y reconciliándonos con el sector en Europa, Latinoamérica, etc.

Tendría que haber una concienciación de todas las asociaciones y colegios profesionales, las universidades, los trabajadores públicos y privado, las tres ramas profesionales y las nuevas que han aparecido, desde el SEO a la vigilancia competitiva, y también claro, con los estudiantes de nuestro sector, para decidirse a salir del armario y aportar a la sociedad lo que nos toca. Y para ello hay que darse a conocer ante los políticos y ante la propia sociedad.

¿Qué rol juegan los profesionales de la información y documentación en este cambio social desde la información?

No es tanto el que jugamos, que es mucho, en el día a día, de muchos profesionales que en su pequeño entorno de influencia se dejan la piel para dar lo mejor de sí mismos y de su profesión, por desgracia la mayoría de las veces con un nulo reconocimiento de su papel y poca compensación, pasando de un contrato a otro, o en paro en los últimos tiempos.

Se trata más bien del que podríamos jugar si nos dejaran y si nosotros nos concienciáramos como profesión. Es inimaginable pues aún estamos en los prolegómenos de los cambios abismales que ha habido y habrá en el futuro en esta sociedad de la información. Somos una de las profesiones que a pesar de contar con una mayor tradición en los perfiles tradicionales (bibliotecas y archivos en papel), más nos hemos reciclado y adaptado a los nuevos tiempos y nuevas tareas profesionales en el mundo digital, lo que nos convierte en verdaderos tecnócratas, somos ratoncillos ávidos siempre de nuevos conocimientos que asimilamos y hacemos nuestros con sorprendente rapidez y facilidad porque estamos muy entrenados y tenemos gran acceso a las fuentes y estrategias de búsqueda, pues a ello nos dedicamos.

Muchas gracias por sus respuestas, ¿alguna cosa más que quisiera contarnos para terminar o responder alguna pregunta que no le hayamos realizado?

Comentar que existen iniciativas relacionadas con la reutilización de la información pública, como el Proyecto Aporta del Ministerio de Industria, que empiezan a reconocer la importancia de reutilizar una información pública que cuesta dinero al contribuyente y que puede ser a su vez generadora de riqueza y aportar al aumento y la calidad de la productividad del país.

Aunque va bien encaminado, personalmente encuentro dos retos a resolver en este proyecto: Uno, sigue sin haber obligación por parte de la administración de proveer información (facilitan las que voluntariamente pueden/quieren, y a veces la información ni está sistematizada, ni recopilada correctamente, ni corren bajo herramientas que faciliten su organización y en consecuencia la búsqueda y recuperación relevante y pertinente de la misma evitando el ruido informativo) y creo que como ciudadanos y agentes sociales no debemos despistarnos, pues la iniciativa está muy bien, es el primer paso y por ello tienen importancia, pero en mi opinión, no debemos conformarnos sólo con eso, no debemos dejarnos entretener con lo que podrían ser sólo caramelos para retrasar el objetivo verdaderamente importante: que este país cuente con una Ley de Acceso. Y dos, no se ha mencionado prácticamente a los profesionales mejor preparados para llevar a cabo esta tarea (Gestores de Información y Documentación) en ninguno de los encuentros Aporta a los que he acudido, ni en los foros sobre el tema, ni en la web oficial, por tanto, siguen sin conocernos, y probablemente mucha de la culpa sea nuestra, por no darnos a conocer, no individualmente, sino como profesión.

El otro día estuve en la Comunidad de Madrid, en el Área de Colegios Profesionales para continuar con los trámites de creación de esta institución en Madrid, y los técnicos (funcionarios), el jefe de servicio etc, cuando hice la presentación de las competencias de nuestra profesión para justificar su interés social (beneficios que nuestra profesión aportaría a la sociedad), además de reconocerlo inmediatamente sin ambages, es que no se lo podían creer, que existiéramos y ellos no lo supieran, o que las aulas prácticamente se estuvieran vaciando por el poco reconocimiento social que tenemos, siendo tan importante y tan necesario nuestro cometido. Me decían que necesitaban por lo menos cuatro de nosotros allí en su oficina. A la hora de comentar el tema de la solicitud de informes técnicos a las diferentes consejerías dentro del proceso, me hablaban de la Consejería de Cultura, y les tuve que explicar que sí, pero que también Industria, Justicia, Sanidad, Interior…etc y por qué: porque somos soporte a toda toma de decisión y a toda actividad empresarial o administrativa en la que se manejen documentos e información. Y lo comprendieron perfectamente.

Cuando lo explicas, a poca gente se le escapa la importancia de esta profesión.