Los despidos en la BNE empobrecerán la bibliografía nacional

A BST la situación provocada por el ERE  de 52 bibliotecarios en la Biblioteca Nacional de España le recuerda a la creada en Madrid con lo de la pasada huelga de basuras. Ana Botella decía que la cosa no iba con ella puesto que los despidos iban a hacerlos las empresas adjudicatarias de los contratos y no el Ayuntamiento de Madrid. Pero está claro que la Administración que externaliza sus servicios públicos sigue siendo responsable de ellos. Aunque sólo sea porque la merma de personal repercute en la deficiente calidad de los mismos. Eso es lo que pronostican los compañeros de la BNE que pasará con la bibliografía nacional, en su blog Todo sobre mi ERE:

Somos cultura y somos conocimiento

Una investigadora, un científico o cualquier otro grupo de profesionales tras varios años de trabajo publican su investigación en un libro, documento electrónico, publicación periódica,… A su vez, todos estos documentos llegan a la Biblioteca Nacional de España, donde otro grupo de profesionales se dedica a registrarlos, catalogarlos, clasificarlos, ponerles signatura, y finalmente los ponen a disposición del público para que otra investigadora, otro científico o cualquier otro profesional solicite el documento que ha sido descrito bibliográficamente. Aquellas personas a las que se le ha prestado el documento solicitado, van a generar conocimiento. El conocimiento tiene muchas caras, pero una de ellas, vital en estos momentos, es el desarrollo económico. Por ejemplo, la investigadora desarrolla una patente, la patente se convierte en un producto, el producto se hace en una fábrica donde hay trabajadores que van a desarrollar lo que se ha investigado, se ha creado mano de obra; el producto llega a un mercado, se vende, distribuye, crea riqueza. Todo esto viene a significar que en la Biblioteca Nacional de España no sólo se custodian los libros, sino que, además, se genera conocimiento.

La Biblioteca Nacional, además, como cabecera del sistema bibliotecario español, es la referencia para la totalidad de las bibliotecas del país: se consulta en otras muchas bibliotecas y centros de documentación para crear una colección, normalizar un autor o crear una materia. Así pues, aunque el científico, el investigador o el profesional no acuda directamente a la Biblioteca Nacional, consulta el trabajo que aquí se hace a través de las bases de datos de sus centros de investigación de referencia.

Pero claro, la Biblioteca Nacional, como otras instituciones, es fruto del tijeretazo. Se reduce la cuantía presupuestaria para todo. Reducción del gasto público. Deficit 0. Recortes presupuestarios. Merkel, la Troika, Draghi, crisis de la deuda, crisis financiera. “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” (más bien sobrevivido), “Hay que apretarse el cinturón”. Desempleo. Drama en todos los sectores productivos: EREs, baja temeraria, bajadas de sueldo injustificadas, precarización laboral… Y a este ritmo esclavitud, derecho de pernada, etc.

[…] Pues bien, todo esto viene a explicar en parte la situación que se viene produciendo en la Biblioteca Nacional desde hace unos años, relacionada a su vez con la pérdida de valor del sector público. Es decir, que el deterioro que vive esta situación es similar al que se produce en otros sectores como la educación y la sanidad: sale una oferta a concurso público donde el criterio técnico no puntúa nada más que el 35%, donde no se pide expresamente la solvencia profesional del personal contratado, sino que se podrá pedir o no.

¿Qué le importa a la Biblioteca Nacional la calidad de lo que produzca? Nada. ¿Y entonces qué le importa a la Biblioteca Nacional? Lo que les importa es el ajuste al presupuesto. Señoras y señores, les invito a pasearse por el catálogo de la Biblioteca Nacional en los próximos meses y verán lo que les digo. El resto de las bibliotecas dejarán de tener en cuenta a la Biblioteca Nacional; ante cualquier duda, emigrarán, como hacen los científicos, a otras bibliotecas para ver cómo hacer una autoridad, colección, materia, título uniforme… La Biblioteca Nacional será un simple edificio en el que se guarden los libros, un gasto de dinero que los posteriores gobiernos estimaran a la baja, porque no es la referencia de nada y tampoco es la cabecera y no genera conocimiento, ni riqueza ni nada’.

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