Las bibliotecas públicas madrileñas durante el franquismo: censuradas, con rombos y escasas.

A Bibliotecaria Sin Tijeras la apasiona encontrar textos que estudien la historia de las bibliotecas en Madrid. Por eso ha leído con agrado el trabajo ‘Las bibliotecas públicas durante el primer franquismo: entre la continuidad y la ruptura’ de la bibliotecaria e historiadora, Ana María Rodrigo Echalecu.

Sala de lectura de la Biblioteca de Mollet del Vallès (1964). Fuente: BiD

En especial el capítulo dedicado a las bibliotecas populares de Madrid (pág. 80). La autora comienza contando su historia desde el año 1915 cuando se inauguró la primera Biblioteca Popular de Madrid, la de Chamberí (hoy Ruiz Egea). Por cierto que BST se pregunta si se va a celebrar adecuadamente el centenario que será el año que viene.

Pero, de acuerdo con el título de su trabajo, donde se extiende más es en el primer franquismo. Se recogen datos escalofriantes como este:

‘Son tiempos [al acabar la Guerra Civil] difíciles que se dedicaron en gran medida a las depuraciones de fondos tendenciosos de carácter político-religioso. Los 60.961 volúmenes que componían el stock de las siete Bibliotecas Populares de Madrid se convirtieron en 35.000.’

Los que tengan edad se acordarán de los rombos en la televisión. Pues resulta que también funcionaban para los libros en las bibliotecas:

‘Los fondos, […] se dividieron en tres categorías según su clasificación moral: a) aptos para todos los públicos, b) no aptos para jóvenes y c) para adultos, con advertencia de encerrar algún peligro de orden moral. Estos grupos se distinguen con tejuelos de colores’.

Por supuesto ‘los locales son viejos y ruinosos’. Además, ‘la falta de bibliotecas municipales en Madrid capital durante estos años se pone de manifiesto’ al no haber más que siete en toda la ciudad. Mientras que en ‘Barcelona [había] 24 de la Diputación y 45 de la Caja de Pensiones’. Una rareza la de la Ciudad Condal en una España casi sin bibliotecas.

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2 pensamientos en “Las bibliotecas públicas madrileñas durante el franquismo: censuradas, con rombos y escasas.

  1. Gracias por dedicarme una entrada a mi memoria de Máster en vuestro blog, que pronto se convertirá en tesis, y parte va a formar parte del nuevo volumen sobre la Historia de la edición coordinado por Jesús Martínez que editará Marcial Pons. Seguid adelante con vuestra inciativa, siempre es alentador escuchar voces críticas.

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