Entrevista a Marina Navarro la impulsora de la narración oral en las bibliotecas de la Comunidad de Madrid

Marina Navarro es la bibliotecaria que más ha hecho por los cuentacuentos y otras actividades culturales desde la Comunidad de Madrid. Esta entrevista se ha publicado en el blog de AEDA (Asociación de Profesionales de la Narración Oral en España). En ella Marina repasa la evolución de la narración en las bibliotecas de la Comunidad, y en concreto la de “Un Madrid de Cuento”. Además hace un interesante repaso a cómo eran las bibliotecas infantiles entonces y ahora. Acaba hablando de su futuro marcado por los ajustes presupuestarios.

MarinaNavarro

El nacimiento de “Un Madrid de Cuento” o De la ebullición cultural de los ochenta

Publicado el Martes, 22 Octubre 2013

Ana Griott, Elvira Novell y Sonia Oliveira conversan con Marina Navarro*.

¿Cómo y cuándo aparece el Festival “Un Madrid de Cuento”?

El Festival Un Madrid de Cuento surge en 1994  con el formato con el que se desarrollará durante años en paralelo a otras iniciativas que se llevaban a cabo en bibliotecas. Son programas que surgen porque hay un cambio en la educación y especialmente en la educación infantil, porque se considera que los niños de 0 a 6 años viven una etapa fundamental para su evolución futura y no necesitan “guarderías” sino una educación reglada. Como fruto del auge la psicología evolutiva en los años 70 y 80, se considera que el niño aprende desde que nace.

Al hilo de estos cambios surgen las campañas que hacemos con escuelas y familias con niños menores de seis años para que conozcan la biblioteca, conozcan los libros y vengan con sus padres, y se empieza a contar cuentos en las bibliotecas de la Comunidad de Madrid. En ese momento, muchas bibliotecarias habíamos aprendido que en el norte de Europa había tradiciones como “la hora del cuento” y valorábamos mucho la narración en bibliotecas.

Un poco antes, algunos grupos de narradores habían comenzado a hacer sesiones de cuentos en pubs y en cafés; algunos de estos narradores, como Magdalena Labarga, contaban también en bibliotecas. Magdalena y yo empezamos a hablar sobre la posibilidad de consolidar una programación regular de narración en las bibliotecas y de crear un festival para que los narradores fueran visibles. Al principio fue más bien una muestra de narradores, que atraía a su público a este espacio, en el que se contaban historias, historias que merecían ser escuchadas.

En Madrid, la narración en bibliotecas ya tenía un antecedente en los años sesenta, cuando las escritoras Montserrat del Amo y Montserrat Sartó contaban cuentos como instrumento de animación a la lectura, en una vertiente muy diferente a la actual, porque ellas eran de una Comisión Católica Española para la Infancia que nacía de la Biblioteca Nacional. Eran otros tiempos; los niños venían a la biblioteca en su tiempo libre. Por las tardes, en los años sesenta, setenta y ochenta, las bibliotecas estaban llenas de niños y niñas a partir de seis años, porque no se pensaba en los menores de esa edad, hasta que se produjo su incorporación a la educación reglada desde los tres años.

¿Cómo eran las bibliotecas antes de los noventa?

Los niños venían solos. Yo me acuerdo de un niño que tenía seis años y que se asomó a la puerta de la biblioteca de Moratalaz a finales de los setenta preguntado qué era eso y le dije “Pasa, pasa, pasa”. Y el niño descubrió qué era una biblioteca; casi no sabía leer ni escribir, y entonces conoció nuestros clubs de lectura para niños, que en esa época llamábamos “círculos de lectores”’.

[Seguir leyendo la entrevista]

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