¿Censura o negligencia informática en las bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid?

Gracias a un comentario que nos ha dejado su autora, Bibliotecaria Sin Tijeras ha podido leer este post que cuenta las increíbles aventuras y desventuras que le ocurrieron  a Manuela cuando fue con su portátil a la Biblioteca Iván de Vargas.

Este es el post de MB JUEGOS RECREATIVOS:

PARES y Censo-Guía, contenidos potencialmente peligrosos

por manuelabergerotuncal

Como la Biblioteca de Conde Duque seguía de obras, chapuzas y goteras y estoy cansada de las malas caras de los bibliotecarios caninos de la Biblioteca Central de Chamberí, aproveché para ir a realizar mi tesina a la nueva Biblioteca Pública Municipal Iván de Vargas.

Estaba investigando sobre los Archivos Nacionales de Memoria Histórica en Argentina y España para poder hacer un análisis comparativo y presentarlo como Trabajo de Fin de Grado.

Cuando entré en la Biblioteca Iván de Vargas quedé impresionada nuevamente por un modelo de remodelación en edificios públicos en el que se dedica más espacio para los vestíbulos y pasillos que por ejemplo para las salas de lectura o como en el caso del Museo Arqueológico Nacional, para las salas de exposiciones, de conservación y restauración. La foto en el vestíbulo es más útil como herramienta política, pero este tema, será otro post.

Una bibliotecaria me facilitó el usuario y contraseña para poder acceder a la red Wi-Fi; todo listo: silencio, estudiantes maniáticos, atril, opositores eternos, mi portátil y mi capacidad de distracción. Abro mi correo para poder acceder a mis archivos en la nube, bueno, pero antes de empezar, voy a leer el periódico. Un aviso de BIBLIOMADRID en el navegador me informa que no se puede acceder a ese contenido, ¿será porque es el Diario Público?. Me pongo a trabajar y ni me cuestiono por qué no se puede acceder a esa página. Tecleo en el navegador la url de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica. El mismo aviso de antes, que tampoco leo con mucha atención, me queda claro el mensaje.

Intento entrar en el Portal de Archivos Españoles (PARES) y me sale de nuevo el aviso, ahora si lo leo detenidamente:

Bienvenido a BIBLIOMADRID, la red de acceso Wi-Fi a Internet de las Bibliotecas Públicas del Ayuntamiento de Madrid

Recuerde que para su protección las Bibliotecas Públicas del Ayuntamiento de Madrid se reservan el derecho de monitorizar las páginas visitadas y establecer cuantos filtros estimen oportunos para limitar el acceso a sitios con contenidos potencialmente peligrosos o no adecuados para su consulta en la Biblioteca.

¡Monitorizar! ¡filtros! ¿¡contenidos potencialmente peligrosos!?¿¡no adecuados!?. Pruebo con la web de Censo-Guía de Archivos de España e Iberoamérica. Tampoco. Joder, pero qué tipo de censores son estos que nisiquiera me dejan acceder a webs estatales. No creo que sean tan listos, es porque no saben que son de ellos. Pero, ¿quien está detrás de esta censura?.

Le pregunto a la bibliotecaria y me dice abochornada que efectivamente hay filtros muy rígidos, pero que puedo poner una reclamación. Acepto reclamación y sumo ver a la Directora de la Biblioteca. Ese día yo estaba generosa.
Ella no está, pero hablo con su secretaria (creo, no recuerdo su cargo). Me confirma de nuevo la existencia de filtros y que también se han quejado usuarios que investigan temas de Historia del Arte…¡porque les censuran las imágenes de desnudos en obras de arte!. Me facilita una dirección on line para poner una reclamación y me pregunta por el tema de mi investigación, le comento que es la Memoria Histórica (para resumir y provocar). “Uyyyyyyy, lo vas a tener difícil”. Coge un folio y me pregunta por las webs a las que quiero acceder, y me dice que mientras yo pongo la reclamación, ellos pueden pedir a los informáticos que me den acceso a esas páginas para mi próxima visita a la biblioteca.

Veamos: no le voy a decir a nadie qué webs quiero ver, porque nadie va a decidir por mi qué es contenido altamente peligroso ni donde es adecuado verlo. No le quiero pedir permiso a nadie. Y menos a “papá estado”.

-”¿Pero quién decide ésto?”, pregunto.

-”Bueno, son las Bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid. ¿Me podrías decir si este filtro se te ha aplicado con la misma dureza con el Alcalde anterior (Gallardón) o es desde que está Botella?”.

No quise saber más, me fui a casa y puse la reclamación. Esta fue su respuesta:

Wifi bibliotecas Ayuntamiento de Madrid
En tiempos en los que tenemos que replantearnos la función de las bibliotecas públicas, bloquear el acceso a la información no es una política inteligente. Pero ese es el gobierno de Ana Botella: prohibir.

Lo que se les pasó a los censores, es que el porno hecho por al-Qaeda lo tengo todo en mi correo electrónico, al que sí se puede acceder desde la Biblioteca. Los cuadros de clasificación de los Archivos Estatales, los fondos de los Archivos de PARES y las cerámicas griegas con desnudos, ya me las veo en casa’.

Anuncios

4 pensamientos en “¿Censura o negligencia informática en las bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid?

  1. Sin tener más información que la que facilita la persona que denuncia los hechos, bajo mi punta de vista, la práctica de BiblioMadrid atenta directamente contra el principio de la libertad intelectual que es la base de toda la deontología profesional bibliotecaria. Tal y como se recoge en el preámbulo del Código de Ética de la IFLA para Bibliotecarios y Otros Trabajadores de la Información: “el Artículo 19 [de la Declaraciónde Derechos Humanos] establece expresamente el derecho de “Buscar, recibir y difundir información e ideas en cualquier medio sin limitación de fronteras, lo cual proporciona una
    justificación clara para las bibliotecas y la práctica de la bibliotecología moderna y progresiva”. En este sentido, el artículo 1 del Código Ético de IFLA expone muy claramente que “la misión principal de los bibliotecarios y otros trabajadores de la información es
    garantizar el acceso a la información para todos, para el desarrollo personal, educación, enriquecimiento cultural, ocio, actividad económica y participación informada para la mejora de la democracia.
    Los bibliotecarios y otros trabajadores de la información rechazan la negación y restricción del acceso a la información y las ideas, especialmente a través de la censura ya sea por los estados, gobiernos o instituciones de la sociedad religiosa o civil.

    El recientemente aprobado Código Deontológico de SEDIC indica igualmente que los profesionales “defenderán la plena libertad de expresión, de información y de conocimiento de las personas.
    Las únicas limitaciones a la libertad intelectual serán aquellas derivadas del respeto a los derechos humanos promulgados por las Naciones Unidas.” (art. 1).

    No veo justificación para el establecimiento de filtros tan genéricos y poco fundamentados, menos aún, cuando se nos dice que pueden “establecer cuantos filtros estimen oportunos para limitar el acceso a sitios con contenidos potencialmente peligrosos o no adecuados para su consulta en la Biblioteca”.

    Quienes deben decidir cuáles son los contenidos “adecuados” son los bibliotecarios, bibliotecarios que se encuentran sometido a los imperativos éticos de su profesión y sus asociaciones.

    No puedo afirmar que la voluntad de los responsables de esta política quieran establecer un sistema de censura de contenidos, ya que las voluntades son íntimas y subjetivas y solamente ellos lo saben. Ahora bien, lo que sí se puede afirmar con toda rotundidad es que las prácticas descritas en esta entrada atentan claramente contra la libertad intelectual y por tanto es un mala praxis profesional que debería ser completamente reformulada y lo siento, aquí no sirve aquello de la “obediencia debida” a un superior. La libertad intelectual es el sacrosanto principio de la profesión y debe ser defendido, en primer lugar, por los propios profesionales.

    Quiero pensar que se trata más bien de una negligencia por confundir una biblioteca pública con un servicio municipal más (centros cívicos, salas de estudio, telecentros, etc.) y no entender que la biblioteca pública es el servicio básico y principal que garantiza el acceso a la información en una sociedad democrática.

    A partir de aquí, ¿qué hacer?, pues como ha hecho la autora de la entrada, denunciar. Pero denunciar también los hechos antes las asociaciones profesionales competentes en deontología profesional para que tomen las debidas cartas en el asunto (SEDIC, ANABAD, FESABID, etc.).

    Me gusta

  2. Casualmente di con este artículo al googlear sobre la censura de sitios en las bibliotecas de madrid al verme en un caso parecido.

    En mi caso particular, he visto que varias webs de mi propiedad LEGALES, sin material sensible (porno, violencia, etc.) y para todos los públicos han sido censuradas, y además sin tener que ver con política, ya que son sitios de ocio.

    La última fue un blog que tengo en wordpress donde no han censurado la página principal pero han bloqueado el acceso al panel de administrador, supongo que les molestan los creadores de contenidos digitales y no quieren que actualice mis sitios.

    Creo que los empleados de las bibliotecas DEBERÍAN AVISAR de que en su red medio internet está censurado, y que VAN A MONITOREAR todo lo que hagan en internet, y que cada uno decida si prefiere buscarse otro medio para conectarse a Internet.

    Manda huevos, que al final estés mejor en una cafetería con wifi que en una biblioteca pública pagada con el dinero de todos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s