Exigen que se dejen de llamar cuentacuentos a lo que se hace en las bibliotecas de Madrid.

Como ya denunció Bibliotecaria Sin Tijeras en el post, privatizan las actividades culturales de las bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid. Esa externalización iba a provocar:

1. Más coste en dinero público del Ayuntamiento de Madrid al introducir un intermediario más en el proceso.

2. Menores salarios para los narradores orales

3. Y una bajada de la calidad de las narraciones ofrecidas a los usuarios.

En es ese último punto en el que más ha incidido la Asociación de Narración Oral Madrileña (MANO) en el comunicado que han realizado tras las reunión que han mantenido con las representantes de las bibliotecas municipales de Madrid.

BST sólo tiene que puntualizar que hay un pequeño error en el mismo. En realidad las herederas directas de las Bibliotecas Populares de Madrid, son las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid y no las del Ayuntamiento.

Contar en tiempos de crisis“. Interesante número de El Aedo revista de la asociación. En el mismo se pueden leer varios artículos de bibliotecarias como Blanca Calvo.

Este es el comunicado publicado en la web de AEDA, Asociación de Profesionales de la Narración Oral de España:

Desde MANO: reunión con la directora y subdirectora de las bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid

La calidad de las sesiones de cuentos en las Bibliotecas Municipales de Madrid está cayendo en picado desde que el Ayuntamiento privatizara la gestión. La situación es especialmente dolorosa pues estas bibliotecas son herederas directas de las Bibliotecas Populares de Madrid, pioneras a mediados del pasado siglo en España en acoger entre sus estanterías a los cuentos contados. Nota de MANO.

::o::

Tras una nueva etapa en que la programación de sesiones de cuentos en las bibliotecas municipales de Madrid fue adjudicada a una empresa privada, la Asociación de Narración Oral Madrileña (MANO) ha  venido comprobado fehacientemente la baja calidad de dichas actividades.

Muy preocupados con este asunto solicitamos antes del Verano una reunión con la Directora y Subdirectora de la mencionada red bibliotecaria para poder expresar nuestra opinión.

El día 12 de Septiembre tuvo lugar dicho encuentro al que acudieron cuatro miembros de MANO. En él se exigió que, dada la ínfima calidad de las sesiones de cuentos (narración oral) que se realizan últimamente en las bibliotecas, se les cambiara el nombre por otro que no llevara a equívocos y que no siguiera perjudicando directamente el prestigio de nuestro oficio y, por ende, de nuestra fuente de trabajo.

En caso de no cambiarse el nombre, los representantes de MANO anunciaron acciones de protesta dentro de las bibliotecas del ayuntamiento.

MANO también planteó alternativas a las representantes de bibliotecas para mejorar la situación, tales como que, de seguir el actual proceso de licitación, el porcentaje correspondiente a la calidad del proyecto tuviera más valía. Actualmente, la parte económica copa el 60%. En este aspecto dijeron estar maniatadas, ya que los porcentajes están determinados por la  ley de contratación.

También les comentamos que para mejorar los cachés, podría bajarse el número de funciones y pagar mejor a los narradores, como lo están haciendo muchos ayuntamientos. Esto último lo vieron más viable.

Les sugerimos, igualmente, que la mejor manera de mantener la calidad de las actividades, era volver al modelo anterior, pero está claro que esto no entra dentro de sus planes, pues parece que la idea del ayuntamiento es la de privatizar cuanto pueda sin importar el resultado final.

Cabe anotar que ellas son conocedoras del descontento que hay entre usuarios y bibliotecarios/as por la baja calidad de las actividades.

El contrato con la actual empresa es hasta el año 2013.

Por parte de MANO, convenimos en asamblea, hacer seguimiento a las actividades de cuentos, para  ver si el cambio de nombre es efectivo. De lo contrario, como ya lo anunciamos, programaremos acciones  en las bibliotecas del ayuntamiento’.

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11 pensamientos en “Exigen que se dejen de llamar cuentacuentos a lo que se hace en las bibliotecas de Madrid.

  1. En la Biblioteca en la que trabajo realizamos una actividad denominada “Rincón del cuento”. Se realiza por parte del personal de la biblioteca y ponemos mucho hincapié en decir que no es un cuentacuentos sino más bien una propuesta de animación a la lectura para familiarizar a los usuarios más pequeños y sus padres con el espacio y la colección de la sala infantil.
    Lo definimos así con la intención de respetar la profesión de cuentacuentos y la función que desempeñan, igual de importante, pero diferente de la nuestra.

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  2. Por una vez, y espero que sin que sirva de precedente discrepo de los argumentos que da esta asociación y que secunda el blog… Antes los cuentacuentos se contrataban directamente con las personas que los impartian, es cierto. De lo que no habla esta asociación es del dinero que cobraba cada narrador por sesión. Yo no voy a desvelarlo, aunque lo conozco, pero os aseguro que estaba bastante por encima de lo que puede cobrar incluso un alto cargo por hora de trabajo… cuanto más del trabajador medio. El coste era muuucho más alto para la administración de lo que es ahora. Dicho esto, decir que he defendido siempre que no se subcontraten las tareas que se hacen en las administraciones públicas, pero en este caso, y más aun cuando no se compran libros para las bibliotecas… Estos intereses corporativistas pueden estar muy bien para los miembros de la asociación en cuestión, pero no vienen a “cuento”. No tienen nada que ver con situaciones como las que se están dando en la Biblioteca Nacional, y no me parece bien además intentar equiparar a ambos colectivos porque ni en la tipología de los contratos ni en las funciones hay analogía alguna.
    Un saludo a tod@s

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    • Hola Anónimo. Tu error es pensar que contar cuentos durante una hora es trabajar eso, una hora. Para preparar una sesión de cuentos un narrador dedica muchas horas de búsqueda de cuentos, selección, oralización, preparación, memorización, etc. Por término medio yo vengo a dedicar unos seis meses por sesión de cuentos para niños y casi dos años para las sesiones de cuentos para adultos o jóvenes. Son cientos de horas de trabajo. A todo esto tendrás que sumar los impuestos que pagamos: un 21% de iva, un 21% de irpf, autónomos, etc. Y ahora además no nos desgravan los desplazamientos ni las pocas cosas que antes podíamos desgravarnos. Si piensas que es un chollo lo que hacemos y lo que cobramos te animo a que te dediques a ello, además ya tienes algo hecho: sabes los “abusivos” precios que cobramos. Lo que te digo, un chollo.

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  3. Querido Anónimo,
    el desconocimiento del oficio de los otros a veces nos lleva a hacer comentarios basados en apreciaciones muy apresuradas. Te pongo un ejemplo. Nuestra alcaldesa piensa que el trabajo que hacen los bibliotecarios lo puede hacer un ama de casa desocupada porque, total, darle libros a la gente lo puede hacer cualquiera. También hay gente que piensa que un cuento lo puede contar cualquiera, y así es… en ámbitos familiares, porque los profesionales dedicamos muchas horas y mucha formación a nuestro oficio, lo mismo que los bibliotecarios al suyo, y por ello ni un ama de casa (fíjate qué barato iba a salir: gratis) puede suplir a un bibliotecario ni un narrador ocasional puede suplir a un profesional. Y desde luego nadie puede ser profesional con los 50 euros que se ganan por contar en las bibliotecas municipales. (Aunque ya sabemos que no es esto lo que el ayuntamiento paga a la empresa intermediaria: este es el juego: quedarse con el dinero público y no revertirlo en el trabajador.) Quítale a eso, como decía Pep, el 42 % de impuestos y la parte alícuota de la seguridad social (252 euros) y mira a ver qué queda. El narrador gana menos que una empleada doméstica. Si es que no le toca pagar por ir a trabajar. O trabaja en negro, lo cual es mucho peor. Con semejante caché ni la gente que empieza y que acepta estos trabajos puede hacer de contar su profesión, ni la gente que acude (y en el caso de las bibliotecas municipales el público se cuida poco y acuden niños de todas las edades, hasta lactantes) puede disfrutar de un trabajo bien preparado, bien madurado y bien actuado…
    En fin, ojalá esto arroje un poco de luz a tu desconocimiento… A ningún narrador profesional se le ocurriría aplaudir la iniciativa municipal de la señora Botella porque sabemos, porque os hemos frecuentado en mi caso durante 20 años, de vuestra gran preparación y vuestra profesionalidad…
    Que tengas un buen día…

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  4. Un narrador profesional no trabaja por horas, ni un actor, ni un bailarín, ni Isabel Pantoja, por ejemplo, que de ser así vendría a cobrar unos 25.000 euros/hora. (más que Bill Gates si utilizamos la comparación de “Anónimo”). Un narrador profesional ofrece un espectáculo redondo, completo y adecuado al público que tiene delante, y si no lo hace puede ser cuestionado. Y cobra no por horas, sino por una propuesta escénica o artística. Luego debe gustar, porque de no ser así simplemente no le vuelven a llamar, así que se esforzará al máximo para que su trabajo merezca lo que cobra y el trabajo que ha llevado y que no se ve.
    Una empresa como la que desarrolla ahora las actividades de las Bibliotecas Municipales contrata a un monitor por horas, y guste o no guste a la siguiente semana va a volver a hacer lo mismo por cincuenta euros. Esa persona sí cobra por horas, y lo mismo da si habla de libros, si cuenta cuentos, hace globoflexia o pinta caras. Su cometido es resolver la hora por la que le pagan y nadie va a pedirle que lo que ofrezca tenga coherencia alguna, nunca va a tener que defender su propuesta (de hecho no tiene por qué ser suya, sino de la empresa que le paga por horas).
    Cualquiera entiende que si no hay dinero para libros difícilmente va a haberlo para actividades, pero esgrimir como argumento que los narradores cobraban mucho “por hora” es como valorar los libros “a peso”. Las bibliotecas también ahorrarían comprando solo ediciones de bolsillo, libros de saldo y colecciones que se venden en los quioscos, y a nadie se le ocurriría proponer algo así.

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  5. Comparto totalmente las opiniones de Pep Bruno, Ana Griott y Alberto Sebastián: se puede decir más alto, pero no más claro.
    Creo que los comentarios de Anónimo son totalmente desafortunados ya que no tiene en cuenta todo el trabajo que hay detrás de una sesión de narración oral, ni parece siquiera valorar la diferencia entre una sesión preparada de una que no lo es. En estos tiempos de escasez económica parece ser que miramos todo por lo que “cuesta”, en vez de por lo que “vale”. Nunca se han vendido duros a cuatro pesetas.

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  6. No solo nos preocupa lo económico como quiere hacer ver Anónimo, nos preocupa la calidad de lo que se está ofreciendo, el cumplimiento real de lo que se espera de una sesión de cuentos y lo que recibe el público asistente (niños, padres, abuelos).
    Sé que algunos narradores se presentaron a la licitación, aunque los cachés se bajaran, lo hicieron con el objetivo de mantener la calidad pero llegó una empresa con una bajada temeraria y a ese se lo dieron sin importar que no tuviera ni idea de qué era narrar historias.
    Y otra cosa, los narradores tenemos 4 meses en los que prácticamente no facturamos nada ¿alguien nos paga esas “vacaciones”?

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  7. No tengo nada que añadir que no se haya reflejado ya en las respuestas de Pep Bruno, Ana Griott, Alberto o Nelson.
    “El que no sabe es como el que no ve”…espero que estas esclarecedoras palabras de mis compañeros te hayan abierto los ojos.

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  8. Creo Anónimo que partes de un error de base. El trabajo de un/a narrador/a oral es ocasional y nunca puede compararse con el de alguien que trabaja 35 horas semanales con su nómina, sus pagas, sus vacaciones…Nosotr@s, aparte de pagar autónomos mensualmente (hay meses que no nos dan para ello) no disponemos lógicamente de ningún ingreso fijo, ni de vacaciones o fiestas pagadas, pagas extras…O sea que si no trabajamos no cobramos.
    Podemos hablarte también de las dificultades y excesos para cobrar algunos de nuestros trabajos ya realizados, de casos de morosidad, del mazazo que ha supuesto el reciente incremento de impuestos, de los gastos de desplazamiento y manutención…La semana pasada realicé una sesión que me obligó a salir de casa a las 14, 30 y me vio entrar en ella a las 10,30 (toda una jornada de trabajo)…Y por supuesto la cantidad de horas que cada uno de nosotr@s le dedica a este maravilloso oficio. Como muy bien decía nuestro compañero Pablo Albo, los cuentos los contamos gratis. Son todos esos detalles mencionados los que acabamos cobrando.
    Reflexiona un poco anónimo antes de verter reflexiones tan precipitadas e inexactas.

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  9. Agregar algo a las esclarecedoras palabras de mis compañeros cuentacuentos sería una osadía y rizar el rizo.Me uno totalmente a una causa tan justa.Podeis contar conmigo siempre y ánimo a narradores y usuarios a exigir un trabajo de calidad.Un abrazo enorme a los y las que cuentan cuentos.

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