Bibliotecas en la cuerda floja

La crisis se ceba con la cultura, y un buen ejemplo son las bibliotecas o centros de lectura que están sufriendo las consecuencias de los recortes presupuestarios de la Administración. El Ayuntamiento de Alicante cerró en febrero la biblioteca La Rotonda, en el barrio de la Virgen, y otra en el Cabo, en la zona de playas. El Colegio Oficial de Bibliotecarios y Documentalistas en una carta al Ayuntamiento muestra su preocupación y exige conocer los motivos del cierre. El colegio destaca la “labor social” que realizaba la biblioteca La Rotonda, en el antiguo barrio de Mil Viviendas. El Ayuntamiento argumenta que no tiene dinero para pagar al personal porque se han reducido las subvenciones.

Pero no se trata de un caso aislado. La Biblioteca de la Dona, con 25 años de experiencia en todo lo referente a publicaciones sobre mujer y género, corre un serio riesgo de “desprofesionalización y descapitalización”, según denuncia la diputada socialista en las Cortes, Modesta Salazar. La biblioteca, en la calle Nicaragua de Valencia, carece de un especialista en biblioteconomía y documentación. La dirección general de Familia y Mujer, de quien depende, ha destinado a personal “no cualificado”, según Salazar. “Y en los presupuestos no hay ni un euro para esta biblioteca”, critica la diputada, que recuerda que este centro de investigación recibió en 2010 más de 6.800 visitas y tramitó 16.000 préstamos.

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2 pensamientos en “Bibliotecas en la cuerda floja

  1. Hola,

    Se me ocurre una idea contra la crisis, lo he estado pensado, y si no hay otro remedio… Ya que quieren privatizar y recortar servicios públicos… hagámosles caso. Privaticemos las bibliotecas.

    Lo único, es que no podemos hacer préstamo a domicilio, si no cobramos el préstamo, o que sólo puedan entrar los que se hagan socios… tal y como hacen las bibliotecas especializadas… o universitarias… o la Nacional, las que sólo prestan a los socios, universitarios o los que tengamos carnet del SDB. Aunque este último caso es gratuito (en la BNE).

    Me replicaréis… sí, he pensado en lo negativo… pero ¿por qué no cobramos el servicio? ¿no tenemos, DEBEMOS, pagar el autobús o el metro por el servicio del transporte? ¿no pagamos cualquier otro servicio o producto?

    Estamos en el siglo XXI, y si los productos se pagan, pero los servicios suelen ser gratuitos (en general) ¿por qué no hacer lo mismo con esto?

    Bueno, no, los servicios NO son gratuitos, pero los paga la Admón. Pública, y como no lo pagamos nosotros, nos parece que no vale nada. Pues ahora estamos viendo lo que cuesta, y si un lector no devuelve un libro, pues se le multa, pero como al final no paga, se pasa de todo.

    Por eso, y ahora mismo, parece que nos quejamos de todo lo que antes era “gratis” para nosotros porque lo pagaban otros. Recordemos que cuando éramos pequeños comíamos gratis, ¿o acaso nuestros padres no trabajaban para darnos de comer?

    Espero haberme explicado bien, y sin molestar a nadie.

    ¿Me equivoco?

    Saludos
    Eva

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  2. PD: Por cierto, que conste que no estoy a favor… ni en contra. Es solo una opinión… creo que NEUTRAL. Porque cada uno se queja de lo suyo, pero CREO que tenemos que ser también neutrales.

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