Un día en la vida de una bibliotecaria de un bibliobús de la Comunidad de Madrid

Gracias a la estupenda sección ‘24 horas con…’ de RecBib vemos como es un día en la vida de Isabel Sánchez García una bibliotecaria de un bibliobús de la Comunidad de Madrid. Si esos bibliobuses que según parece ahora los ha creado la propia Esperanza Aguirre:

‘9:50. Llego a la base de bibliobuses de la Comunidad de Madrid que alberga 13 bibliobuses, 1 depósito de libros y oficinas.

10:10. Termino de colocar los libros en el depósito, me dirijo a las baldas específicas de mi bibliobús ubicadas dentro del depósito de libros, donde mis compañeras han colocado las últimas adquisiciones tras añadirlas a la base de datos.

Selecciono los que pueden interesar a mis usuarios del día de hoy: cada uno tiene sus preferencias de lectura y, después de tanto tiempo, conozco sus necesidades y lo que me van a solicitar.

Las paradas de hoy atienden un jardín de infancia, un colegio y también a adultos. Selecciono los documentos en función de mis usuarios: abundancia de literatura infantil y juvenil, libros de astronomía, novela negra y novela histórica… temas que interesan a los usuarios de estas paradas.

Es lo que tiene tener un contacto tan directo con los usuarios, que conocemos sus gustos, así que les servimos lo que puede ser adecuado para sus intereses.

10:20. Consulto la agenda, donde apuntamos las demandas de libros para el día de hoy que, previamente en otras visitas, nos han encargado.

El bibliobús, por espacio, no puede contener muchos fondos (4.000 documentos máximo), pero en las oficinas centrales, contamos con un depósito bastante grandes de documentos (195.000 volúmenes), del que nos abastecemos para recoger lo que nos solicitan nuestros usuarios.

Busco las peticiones y en la base de datos cambio su localización: pasan del depósito a mi bibliobús.

11:20. Subo al bibliobús para dirigirme a mi primera parada.

12:00-13:30. Llegamos a Villamanta, pasamos por la puerta de la casita de niños. Los peques están en el recreo en el patio, nos ven y saludan desde la valla gritando bibliobús, bibliobús; son niños de hasta 3 años.

Aparcamos, abro la sesión de la parada y voy colocando en los expositores las novedades que he subido. Van llegando los usuarios, primero vienen adultos: se llevan música, libros, películas… Algunos son los padres de  los niños que vendrán después y aprovechan el momento de tranquilidad para poder escoger documentos relacionados con sus aficiones.

A la una salen los niños de la guardería, vienen acompañados por sus padres, se dirigen a la sección infantil los padres son quienes seleccionan los cuentos. Sientan a sus hijos en el suelo y les muestran los que van eligiendo, algún niño hojea libros o los coge directamente de la estantería, mostrándoselos a su madre o padre.

Un padre selecciona libros para su hija de 2 años y encuentra uno que se titula “Tengo pipí”. Quiere leérselo a su hija; se sientan en la zona infantil y se unen a ellos el resto de los niños, que se quedan boquiabiertos escuchando al papá contar el cuento. Al final se lo lleva junto con otros tres. El préstamo del bibliobús permite llevarse  3 libros, 3 audiovisuales y 1 título de revista durante 15 días, pudiendo renovarse otros 15 días más.

12:30. Salimos hacia la siguiente parada, Sevilla La Nueva. Mientras, en el camino, aprovecho para hacer nuevos carnets cuyas solicitudes me han entregado en esta parada y los préstamos asociados a esos carnets.

13:45. Llegamos a la parada, situada en la puerta de un colegio. Es el horario de comedor; antes de que los alumnos salgan de comedor, van llegando los niños que regresan de comer en casa con sus padres, escogen tranquilamente. Luego llegan los alumnos que han permanecido en el colegio; vienen con una monitora y van entrando por cursos.

14:30. Salimos a la parada de la tarde y sigo aprovechando la ruta para hacer los carnets de las solicitudes que me han ido entregando.

16:10. Abrimos la parada, esta vez casi todos son adultos. A última hora vienen más usuarios: uno se decanta por la novela negra, otra es entusiasta de Lorenzo Silva y otra de Hobny, Meyer…

17:30. Cerramos la parada y nos dirigimos a Madrid.

18:00. Llegamos a las oficinas y aparcamos el vehículo. Cojo el portátil y lo conecto a la red para que mañana esté cargado.

18:20. Regresando a casita’.

Hemos resumido sólo algo de cada intenso día de esta apasionada bibliotecaria. También hay que señalar que por la noche, tras acostar a su hija, aún le queda tiempo de llevar la página de Facebook de ACLEBIM.

Y lo mejor de todo es el comentario que hace una de sus usuarias:

‘Me llamo Rebeca López y soy usuaria del bibliobús en el que trabaja Isabel. Personalmente, yo le haría un monumento a esta supermujer. Siempre está pendiente de nuestras necesidades y deseos, atiende todas y cada una de nuestras peticiones y, por lo general, se involucra mucho más de lo que podría exigírsele a nadie. Es una gran profesional, pero ante todo, yo destacaría que es una gran persona. Puedo decir que en todos mis años como usuaria de bibliotecas, jamás he conocido a nadie tan entregado a su trabajo y que conozca tan bien el material que gestiona y a sus usuarios. Más que una bibliotecaria he encontrado una persona maravillosa de la que me siento muy orgullosa de poder llamar AMIGA. Y no creo ser la única. Muchas gracias Isabel, por tu magnífica labor. Ojalá haya mucha gente que te lo reconozca’.

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